
Vértigo: ¿por qué ya no se hacen películas como las de antes?
Hace unos días, no pude resistir la tentación de enseñar mi nuevo televisor a un amigo. Gracias las grandes pantallas disponibles en el mercado, ya es posible transformar el salón de nuestras viviendas en una pequeña sala de proyección. Dado que estoy suscrito a Filmin, una plataforma creada en España, pude seleccionar Vértigo, de Alfred Hitchcock, para mostrar la calidad de imagen y sonido. Mi amigo y yo solo necesitamos unos instantes para engancharnos a la película, pese a que ambos la habíamos visto infinidad de veces. Una de las virtudes de los grandes clásicos es que siempre emocionan, quizás porque provocan la ilusión de que nos topamos con ellos por primera vez. Hitchcock no es un simple maestro del suspense, sino






