Sobre la verdad judicial (I)
Pocos escritores han mostrado tanto interés por los procesos judiciales como el siciliano Leonardo Sciascia, quien veía en la historia penal una ventaba abierta al pasado de su país. La discusión pública de unos hechos controvertidos y las reacciones sociales a ella le sirvieron en innumerables ocasiones para hablar de la vieja Italia y de sus reverberaciones en la nueva: desde los apuñalamientos de Palermo en 1862 al caso Aldo Moro, del que fue contemporáneo, pasando fuera de Italia por las actas del asesinato de Raymond Roussel o los conocidos ejemplos de impostura protagonizados por Martin Guerre en el siglo XVI francés y Giulio Canella en la Italia del fascismo. De alguna manera, lo que hacía Sciascia era retomar y refinar el modelo insinuado por Alessandro Manzoni en su memorable Historia de la columna infame, concebida como apéndice de su gran novela Los novios y publicada finalmente por separado.






