Queridos lectores, suspendemos las publicaciones, como en años anteriores, hasta el 10 de Enero. ¡Feliz Navidad!

Mark Lilla en el laberinto de la identidad

En America, America, estrenada en 1963, Elia Kazan quiso llevar a la pantalla la historia de sus orígenes: una familia armenia asentada en Estambul que termina por emigrar a Estados Unidos en 1913, a tiempo para evitar el colapso del imperio otomano y el genocidio perpetrado contra los armenios de Anatolia. Tras incontables peripecias, el joven Stavros acaba bajo examen en la isla de Ellis, donde presentará los papeles de un amigo que, enfermo de tuberculosis, se ha tirado al mar la noche antes. Hemos visto la escena en muchas ocasiones: la policía de fronteras no se complica la vida y americaniza jovialmente el nombre del recién llegado. En este caso, «Hohannes» pasa a ser «Joe Arness», igual que ?con menos inventiva? Elias Kazantzoglou pasó a ser Elia Kazan. Pero a ninguno de ellos debía de importarle eso demasiado, a la vista de la felicidad con que Stavros recibe los documentos que lo acreditan como inmigrante legal y, por tanto, potencial ciudadano estadounidense. Ante todo, ciudadano estadounidense; además de armenio o griego o italiano. Así era, o así nos lo han contado.

Leer más »

La guerra civil española en el cine

No soy un experto en las películas realizadas sobre la guerra civil española, pero sí puedo apuntar que el fin de la dictadura no acarreó una perspectiva ecuánime del acontecimiento más trágico de nuestra historia reciente. Quizá porque con la Transición llegó la hora de ajustar cuentas y mostrar otra versión de los hechos. Películas como Sin novedad en el Alcázar (Augusto Genina, 1940), Raza (José Luis Sáenz de Heredia, 1942) o Balarrasa (José Antonio Nieves Conde, 1951) ofrecían una visión caricaturesca del bando republicano, atribuyéndole toda clase de perversiones morales e ideológicas. Los «rojos» eran seres demoníacos con rasgos orientales, cuya meta era destruir la civilización occidental, perpetrando todas las atrocidades imaginables. Las películas del régimen ocultaban sistemáticamente el fondo de barbarie e intolerancia que había forjado el espíritu de los sublevados. Basta recordar algunas frases de los ideólogos de las políticas de exterminio para comprobar que nunca se buscó la paz, el diálogo o el entendimiento con el adversario. 

Leer más »

Últimas publicaciones

Reseñas