Rudimentos para una teoría del cool
Hay que ser absolutamente moderno, dijo Rimbaud célebremente, pero hasta mediados del pasado siglo no sabíamos que para eso basta con ser cool. O bastaría, si uno supiera cómo hacerlo. Porque pocos adjetivos, pese a formar parte destacada de la idiosincrasia de la cultura norteamericana e incluso global, son tan esquivos: no sabemos definir el cool, aunque la mayoría crea poder reconocerlo. Así, sabemos que los Stones eran cool, pero los Beatles no, igual que poseían ese atributo Humphrey Bogart o Robert Mitchum, pero no Gary Cooper ni James Stewart. Se tiene o no se tiene. ¡Y no está a la venta!
Me acordé del cool visitando la exposición dedicada a Andy Warhol en el CaixaForum Madrid, que viajará al Museo Picasso de Málaga como coorganizador de la misma. Porque Andy Warhol era cool y ayudó a definir el tipo particular de cool que se asocia al arte pop; sin embargo, difícilmente vincularíamos el concepto a la cultura jipi de la que Warhol es coetáneo.






