Otoño en Berlín hacia 2017
Babylon Berlin, la serie televisiva alemana que puede verse estos días en nuestro país, es tan solo el último ejemplo de la fascinación que ejerce sobre el público occidental la corta vida de la República de Weimar: una y otra vez asistimos subyugados al fatídico espectáculo de una descomposición sociopolítica que termina con el ascenso de Hitler al poder. De hecho, el medio televisivo había conocido ya un hito creativo abordando el mismo tema, a saber: la adaptación que Rainer Werner Fassbinder hiciera de Berlin Alexanderplatz, de Alfred Döblin, allá por 1980. A eso hay que sumar el éxito popular de novelas como Una princesa en Berlín, de Arthur R. G. Solmssen, o el más reciente de los diarios de Viktor Klemperer. Hay en Weimar sobreabundantes elementos dramáticos: la hiperinflación, las luchas callejeras entre nazis y comunistas, la llegada a Berlín de los rusos blancos que habían perdido la guerra civil, la actividad incesante de las vanguardias artísticas, el esplendor creativo del cine nacional.






