Paris, je te hais
Recuerdo que, al día siguiente de la victoria de Donald Trump, mis jóvenes estudiantes fueron a clase con el miedo en el cuerpo: estaban verdaderamente asustados ante lo que parecía venírseles encima. Intenté tranquilizarles aludiendo a los conocidos checks and balances del sistema político norteamericano, a la fortaleza de su sociedad civil, a las facciones del republicanismo. Y los primeros meses de su presidencia parecían darme la razón, hasta que las sospechas sobre la trama rusa han forzado a Trump a buscar el apoyo de su base electoral por la vía de cumplir algunas de sus promesas más estentóreas: denunciar la obsolescencia de la OTAN, atacar el balance comercial de Alemania, negar el visado a los ciudadanos de países árabes y, sobre todo, retirar a Estados Unidos del Acuerdo de París sobre el Cambio Climático. Se trata de un asunto del máximo interés, pero no sólo por la decisión misma, sino por lo que revela: sobre Trump y sobre el modo en que el tribalismo moral deforma el debate público.






