
Sobremesa en el siglo
Siglo corto, como quería Eric Hobsbawn al fijar su comienzo en la Gran Guerra y su final en la caída del Muro de Berlín, o siglo largo para quienes querrían extenderlo hasta el atentado contra las Torres Gemelas o aun la Gran Recesión iniciada en 2008, no cabe duda de que el siglo XX empieza a distanciarse de nosotros. Por más que busquemos paralelismos con los años de entreguerras o paseemos a Marx por los suplementos culturales, las tonalidades específicas de la última centuria empiezan a perder fuerza sin que aún hayamos encontrado categorías firmes para describir las nuevas realidades psicopolíticas. Al mismo tiempo, sin embargo, nuestro mundo no puede comprenderse sino a través de su historia reciente y no cabe duda de que el siglo XX ha sido especialmente fértil –a la manera hegeliana, es decir, sangrienta– como laboratorio sociopolítico.









