El humor es una cosa muy seria (I)
Me temo que lo primero que debo hacer es pedir disculpas por ese título que he puesto. Pensarán, muy probablemente, que menudo mediterráneo acabo de descubrir, y no les faltará razón. Que el humor es algo muy serio lo sabe cualquiera que haya dedicado diez segundos al tema. No hace falta ser precisamente un experto en la cuestión ni un erudito para conocer que desde la Grecia clásica todos aquellos que se han interesado por la condición humana –los filósofos, podría decirse para abreviar– se han ocupado de una forma u otra de la risa como una de las expresiones más genuinas del ser humano. Si Sócrates y Platón deslizaron la humorada del «bípedo implume», con la misma razón y no menos fundamento en la época contemporánea, a partir de Darwin, podría hablarse del «mono sonriente» o del «mono que ríe» para caracterizar lo más específico de la especie humana.






