La desigualdad en la distribución personal de la renta en España
A mediados de los años setenta, la OCDE publicó uno de los primeros informes con información comparada sobre el alcance de la desigualdad en los que por aquel entonces eran considerados países ricos. Su autor, Malcolm Sawyer (1976), utilizó datos de encuestas de ingresos a los hogares de distintos países y seleccionó una muestra que incluía a Australia, Canadá, Francia, la República Federal Alemana, Noruega, España, Suecia, Reino Unido y Estados Unidos. Aunque sesgadas por los problemas de homogeneidad de las fuentes y la simplicidad de las decisiones metodológicas adoptadas, como el uso de la renta per cápita en lugar de ajustarla según las características y el tamaño de los hogares, sus estimaciones de indicadores básicos de desigualdad dibujaban un panorama muy nítido del alcance de las diferencias entre los países industrializados en los niveles de equidad: los países nórdicos –sobre todo Suecia– eran los que disfrutaban de menores niveles de desigualdad gracias a la extensión cobrada por los sistemas de impuestos y prestaciones sociales, Estados Unidos era el país donde la desigualdad era mayor y España era dentro de los países europeos ricos uno donde mayores eran las distancias entre el porcentaje de la renta disponible que recibían los hogares pertenecientes al quintil más bajo y el correspondiente al 20% más rico.






