La banalidad del bien
Durante los últimos años, la conversación pública en nuestro país ha estado marcada por el signo de la remoralización del lenguaje político. Esta tendencia, no exenta de tonalidades sentimentales, fue inaugurada con la eclosión del movimiento 15-M, que, por ejemplo, llamaba a rescatar a las personas en lugar de a los bancos, para verse después reforzada con el ascenso electoral de Podemos, partido que ha intentado traducir en votos aquella entusiasta movilización colectiva.






