
Iguales, pero desiguales
En ausencia de creencias religiosas, la reforma social brinda un propósito trascendente para aquellos que sienten que lo necesitan. Este es el motivo por el que no cesan nunca las campañas en pos de tales reformas en los Estados laicos democráticos; en cuanto se ha conseguido una reforma, se propone e inicia la campaña a favor de la siguiente, sin que se haya observado o juzgado aún el efecto de la primera. La reforma es un fin en sí mismo a falta de cualquier otro.






