Sonrisas y lágrimas
Si quieren hacerse una idea rápida de André y Dorine, imaginen la película Amour, de Michael Haneke, recreada en un escenario por los teleñecos. Soy consciente de que es bastante inimaginable. Temas como la decrepitud, la pérdida de facultades y las fatigas del querer –por los que se mueve la primera– no se asocian fácilmente con la gomaespuma ni la ironía cándida, que son esenciales en los sketches de los segundos.






