
Lacan con grelos
Hubiera continuado en mi apacible e indocta ignorancia de Slavoj Žižek de no haber leído una crítica de sus últimos libros escrita por John Gray para The New York Review of Books. Vaya por delante que tengo a Gray por un snob; la expresión española petimetre o lechuguino sería más adecuada, pero prefiero dejarlo en inglés, que da un aire más académico. Gray está siempre atento a las novedades antes que a las ideas, e igual convierte a Saint-Simon en el pensador clave de los tiempos modernos que caza talentos –como el de Žižek– en los que pocos habían reparado antes. Con elogios de media boca (con la otra media da a entender alguna disconformidad no bien explayada), Gray confirmaba una vez más su prodigioso talento para convertirse en la comadrona de cualquier parto de los montes que se tercie. Pero el personaje de Žižek me intrigó.







