ARTÍCULO

Primates y halcones en la modernización española

Crítica/Marcial Pons, Barcelona/Madrid
760 pp. 33 €
 

En la fábula de la alta política del medio siglo que cubre este voluminoso manual despuntan los primates, o caciques, y los halcones, o delegados gubernativos primorriveristas, que llevaron respectivamente las riendas en los períodos de consolidación y de desmantelamiento del liberalismo oligárquico español. A su lado se pasean masas obreras, más o menos conscientes, republicanos de toda estirpe y también regionalistas que se hicieron nacionalistas por caminos distintos pero convergentes.
Fue una monarquía que se dijo constitucional y una dictadura autoritaria, avalada por un monarca que perdió, o sacrificó, el norte parlamentario, las que llenan el espacio que va entre una república y la otra. Lejos de ofrecer una nueva edición del arquetípico paisaje calmo de la monarquía restaurada, este libro se hace eco de las aportaciones historiográficas más recientes que han enfatizado los elementos de conflicto, cambio y reformulación de las recetas liberales más variopintas. Así pues, se presentan novedosas interpretaciones de fenómenos como el regionalismo, la industrialización, el anticlericalismo, el republicanismo, la urbanización, los regeneracionismos y el giro autoritario de Alfonso XIII y su ejército. El prisma elegido refleja esa atención por la renovación analítica experimentada en los estudios del período a la que ambos autores han contribuido significativamente en las últimas décadas. Javier Moreno, por un lado, ha sabido incorporar nuevos enfoques y factores de análisis en sus estudios políticos y culturales de las élites dirigentes de la época, entre los que cabe destacar su soberbio retrato del conde de Romanones. Por el otro, Ramón Villares también practica desde hace más de un lustro la historia cultural y política de la Restauración tras haber realizado grandes aportaciones a la historiografía económica y social. Nadan ambos, por lo tanto, en aguas conocidas. Y se nota.
La obra está escrita a cuatro manos, pero cada autor firma su parte. La primera, la de Villares, sondea los vericuetos por los que transcurrió la consolidación oligárquica y corrupta de la versión moderada del liberalismo fundamentada en la constitución de 1876. Al mismo tiempo describe y analiza los retos ideológicos, organizativos, sociales y de configuración territorial que acecharon a un régimen restaurador más dinámico de lo que las narraciones al uso han presentado. El catedrático gallego pone especial cuidado en demostrar que la evolución hacia el nacionalismo que experimentó aquella España regional (-ista) no fue debida a un plan predeterminado, sino que fue resultado más bien de la necesidad de subsistencia y autoafirmación de las visiones de una Euskadi, una Cataluña y una Galicia otras, cuyos sectores más politizados veían incompatible con las versiones rancias y centralistas del españolismo afectado por la resaca imperial posterior a 1898. En otras palabras, se muestra convincentemente la progresión desde la afirmación cultural a la generación de sentimientos, identidades y discursos nacionalizadores alternativos.
Moreno Luzón, por su parte, disecciona la alta política de la fase madura de la Restauración en la segunda parte del volumen. Compartiendo con Villares la amenidad y profundidad de la prosa, Moreno se adentra en los entresijos de la política de salón y la de la calle. Las distintas derivas movilizadoras y nacionalistas, así como las transformaciones ideológicas, económicas y sociales que llevaron a España del Desastre a la primera dictadura se ponen bajo el microscopio. El resultado es una estampa caleidoscópica de la cambiante realidad española en la que los halcones acabaron por sustituir a unos primates demasiado escleróticos para dar respuestas democratizadoras a unos retos que les superaban. Y a los halcones les faltaron la habilidad y los recursos para estabilizarse en un país que devino en republicano de tanto esperar reformas impulsadas por la Corona.
En conjunto, el libro aporta una remozada visión de un período clave de la historia contemporánea, así como una cuidada selección de fuentes primarias, estadísticas y ensayos bibliográficos que lo convierten en obra de referencia para estudiosos y estudiantes. Una guía, por tanto, con la que desmontar, o al menos revisar, algunos de los lugares comunes que en 1901 Joaquín Costa sintetizara con elocuencia en la archicitada conferencia del Ateneo madrileño, Oligarquía y caciquismo.
El caso es que la historiografía tradicional ha bebido en exceso de esa sublime fuente y ha canonizado la Restauración como un sistema político estable, exenta de grandes conflictos, y presidida por la alternancia pacífica en el poder de liberales y conservadores, mientras que en la dictadura de Primo de Rivera ha querido ver la férrea cirugía que necesitaban los males seculares de España. Sin embargo, la foto que se presenta aquí es distinta. Sin dejar de constatar el cambio de régimen demográfico y social que se produce en esas décadas, la gran capacidad de adaptación del mundo rural a los retos de la crisis finisecular o la reanudación del impulso industrializador al socaire de la Primera Guerra Mundial, los autores de este volumen nos presentan este período no precisamente como un estanque de aguas plácidas, mansas y estancas, sino como un enorme laboratorio en el que se experimentaron distintos remedios para los problemas cruciales de la sociedad española sin que ninguno cuajara. Y es que ni un sistema oligárquico de gobierno ni, mucho menos, un pretorianismo paternalista podían ser compatibles con la aparición en escena de nuevos actores políticos que les urgían, e incluso desafiaban, con nuevos requerimientos nacionales y sociales.
Aunque los sectores subalternos y obreros obtienen cierta visibilidad en su entramado, Restauración y Dictadura peca de dedicar excesivo espacio a la alta política y a la alta cultura. De modo que, con tanto primate y tanto halcón, se echa de menos en ocasiones al resto de la fauna ibérica. Ahora bien, el libro resalta con tino los elementos de continuidad y los lastres oligárquicos que pesaron sobre la tardía modernización española, cubriendo con solvencia los puntos de cesura que la determinaron. Asimismo, el nacimiento de la España republicana recibe un tratamiento ajustado y equilibrado donde se destacan tanto los movimientos de base como la intensa labor de los intelectuales republicanos tanto en España como en sus exilios. En suma, el manual de Javier Moreno y Ramón Villares constituye una obra de referencia que sigue completando la Historia de España (es su séptimo volumen) de Crítica y Marcial Pons, donde abunda la calidad y el diálogo con la investigación más renovadora.

01/11/2010

 
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