Una resaca keynesiana
Julio Aramberri - LA CHINA DE XI JINPING

Los grandes medios globales, siempre ansiosos de novedades, saludaron como un acontecimiento histórico, otro más de la monótona ristra que celebran cada año, la designación del nuevo equipo directivo del Partido Comunista Chino en su Décimo Octavo Congreso Nacional (8-14 de noviembre de 2012). El flamante Comité Permanente del Politburó, encabezado por Xi Jinping, el nuevo secretario general del Partido, presidente de la República Popular y presidente del Comité Militar Central, es decir, comandante en jefe de los ejércitos, fue saludado como el protagonista de una etapa decisiva para los cambios políticos y económicos que esos mismos medios consideraban no ya deseables sino por completo imprescindibles. Así pues, cifraron grandes esperanzas en los nuevos siete miembros del órgano supremo de dirección con el mismo entusiasmo con que habían girado una letra de cambio al presidente Obama cuatro años antes. 
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Nunca pasa nada
Julio Aramberri - LA CHINA DE XI JINPING

La etapa gubernamental de Hu Jintao (presidente de la República y secretario del Partido Comunista Chino) y Wen Jiabao (primer ministro) entre 2003 y 2012 representa para muchos chinos de hoy el punto más apacible de la era de las reformas. El sistema político parecía haber entrado en una etapa de institucionalización creciente; los congresos del Partido venían celebrándose regularmente cada cinco años; del gobierno personal se había pasado a la responsabilidad colectiva; los dirigentes eran designados por un plazo máximo de diez años; una mayoría de chinos y chinas aceptaba, si no con entusiasmo, sí con sosiego el pacto pos-Tiananmén 1989; Hu se olvidaba de la lucha de clases como motor de la historia y prefería hablar de la sociedad armónica, un concepto enormemente vago pero llamado a desplazar a Marx por Confucio; China parecía estar transitando hacia lo que Aviezer Tucker ha llamado la etapa tardía de los regímenes totalitarios y ejercía aún una represión extensiva pero de baja intensidad.
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En la cumbre
Julio Aramberri - LA CHINA DE XI JINPING

En China, el 8 es el más auspicioso de los números. No sé a qué pueda realmente deberse su buen fario, pero la explicación ritual apunta a una homofonía: el número () suena casi indistinguible de la palabra que significa fortuna o prosperidad (). Y así, en los muchos restaurantes que cuentan con comedores privados, uno de ellos suele llevar el número 888 y ser el primero que se reserva. Según Wikipedia, en 2003 un teléfono cuyos numerales eran todos ellos ochos lo vendió su afortunado propietario por 280.000 dólares a una compañía de aviación y los números de vuelo de muchas de ellas a ciudades chinas importantes suelen incluir dos y tres ochos. En las antípodas, algo similar ha causado la desgracia del cuatro (), demasiado cercano a la muerte () como para no sobresaltar a quien lo escucha. Muchos hoteles chinos no tienen habitaciones que acaben en ese número; en muchos edificios, el cuarto piso y sus compuestos (14º, 24º, etc., o 40º y siguientes hasta el 49º) no existen.
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El socialismo de rasgos chinos
Julio Aramberri - LA CHINA DE XI JINPING

Transparencia y aceptación de responsabilidades no son normas de conducta fácilmente soportadas por las burocracias cuya general renuencia se eleva a límites insospechados en los partidos comunistas. Fue Lenin quien definió los rasgos fundamentales del centralismo democrático. La adopción de políticas en el seno del Partido puede ser objeto de discusiones internas, habitualmente soterradas en la medida de lo posible, pero, una vez decididas aquéllas, requieren que todos los militantes las acepten sin filtrar al exterior dudas o eventuales discrepancias. La fortaleza de los baluartes comunistas –piensan los convencidos– se muestra en su berroqueña unidad a la hora de defender la línea general y esa avenencia redunda en un aumento de su legitimidad. 
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Pacto de sangre
Julio Aramberri - LA CHINA DE XI JINPING

A comienzos de los años ochenta, el triunfo de los veteranos era total y los maoístas centristas, con Hua Guofeng a la cabeza, habían perdido definitivamente la partida. Aunque Deng Xiaoping mostraba escaso interés por la acumulación de títulos grandilocuentes, todo el poder era suyo con la ayuda de dos firmes seguidores: Hu Yaobang y Zhao Ziyang. En alguna ocasión Deng se refirió a ellos como «mis dos manos».
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A Deng también le gustaban los dragones
Julio Aramberri - LA CHINA DE XI JINPING

Durante los años de la dinastía Yuan o mongola (1271-1368), la que conoció Marco Polo e inspiró su Libro de las Maravillas del Mundo, se produjeron en China varios avistamientos de dragones. El primero ocurrió en 1292, dos años antes de la muerte de Kublai Kan, su fundador. El dragón se dejó ver a orillas del lago Tai, cerca de Nanjing y, en su ascenso al cielo, provocó una gran inundación que sumergió sus márgenes. Un año más tarde, en 1293, sobre un santuario dedicado al Rey Dragón, aparecieron otros dos: uno grande –tal vez, se dijo, fuera el propio rey– y otro más chico. 
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Comienza la era Deng
Julio Aramberri - LA CHINA DE XI JINPING

Al tiempo de la muerte de Mao Zedong en septiembre de 1976, la inmensa mayoría de los chinos trabajaba en la agricultura o en la industria, pero todos ellos tenían un solo empleador: el sector público, gestionado y estrechamente controlado por el Partido Comunista. No había mercado de trabajo y la burocracia decidía lo que haría cada chino y cada china durante el resto de sus días. Lo quisieran o no, a los chinos de la época no les quedaba otra opción que aferrarse al tazón de hierro.
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La herencia recibida (y II)
Julio Aramberri - LA CHINA DE XI JINPING

Justin Yifu Lin es un personaje notable. Sus títulos más reconocidos le vienen de una estancia en el Banco Mundial, del que fue economista jefe y vicepresidente senior entre 2008 y 2012, pero su biografía es algo más complicada que la de un académico de fama internacional al uso.

Aunque no lo dejen traslucir sus currículos oficiales, por ejemplo, el que parece ser más burocráticamente milimétrico, Lin ha sido uno de los inspiradores de las reformas económicas chinas desde la etapa Deng hasta nuestros días. 
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La herencia recibida (I)
Julio Aramberri - LA CHINA DE XI JINPING

La región nororiental de China ha sido tradicionalmente conocida como Manchuria, la tierra de los manchús. De allí procedía la dinastía Qing (también llamada, lógicamente, dinastía manchú), que gobernó China entre 1644 y 1912. Manchuria –por cierto, un apelativo que en la China comunista ha caído en desuso para dejar paso a Dongbei o región nordeste– ha tenido una enorme importancia en la historia reciente del país. Allí comenzó, con el incidente de Mukden (el nombre manchú de la actual ciudad de Shenyang), la ocupación japonesa (1931-1945) y allí llegó también el principio del fin del régimen nacionalista del Kuomintang (KMT) de Chiang Kai-shek.
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Para entender a China
Julio Aramberri - LA CHINA DE XI JINPING

Esta es la primera entrega de una serie de escritos sobre la China de Xi Jinping a cargo de Julio Aramberri. La serie tendrá periodicidad mensual y se publicará a lo largo de un año. En futuras entregas, Aramberri analizará distintos aspectos de la economía, la sociedad, la política y la cultura de la China actual, combinando la información rigurosa con el análisis crítico. 
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