El otro Bernie

por José Antonio Herce / Miguel Ángel Herce

¿Puedes decirnos, admirado gemelo, donde estabas y qué almorzaste el 15 de mayo de 2011, cuando estalló ese, digámoslo sin ánimo de repetirnos, 15 de mayo? Yo sí, pero creo que será de poco interés para nuestros amables lectores. De mayor interés, esperamos, pueden ser hoy nuestras reflexiones en torno a dos nombres propios que en un cierto sentido epitomizan las sombras –peor que malas– y las luces –si no para ver soluciones, al menos para calentar y levantar los espíritus– de aquellos años aciagos. Como el título de la entrada de hoy sugiere, ambos nombres son el mismo: Bernie. Pero es del otro Bernie de quien queremos hablar con algo más de detenimiento. Comencemos con un brevísimo apunte, apenas dos párrafos, sobre la historia reciente de los movimientos sociales para preparar la escena y el decorado.

El hartazgo contra los desmanes del sistema mixto-capitalista hispano que llenó la Puerta del Sol en Madrid y las pantallas de televisión en medio mundo venía pisándole los talones a los movimientos antiglobalización catalizados por la Gran Recesión de 2008-2011 y materializados en torno a las reuniones del club exclusivo de países que es el G-20[1], sin olvidarnos del impacto que también pudo tener en la gestación del 15-M la «Primavera Árabe», desatada por los eventos de diciembre de 2010 en Argelia y de febrero de 2011 en Egipto.

A caballo del lema «¡Democracia Real YA!» las legítimas protestas y energía del 15-M encontraron eco al otro lado del Atlántico cuando en septiembre del mismo año movimientos de rechazo similares tales como «Occupy Wall Street!» o el más generalizado «Occupy movement» surgieron en los Estados Unidos dando origen al lema «We are the 99%»En el pecado llevamos la penitencia, la de querer, pero no poder, ¿no creen ustedes? Los países desarrollados hoy son, incluso en los USA, capitalismos con enorme presencia de un estado redistributivo. A pesar de todo, y al margen de grandes poderes impositivos y reguladores, en cuanto a la esfera de la economía se refiere, la toma de decisiones es fundamentalmente privada, especialmente en los mercados financieros. Tan privada (y poderosa) es que a veces sucede que el Estado tiene que sacar de apuros a los mercados financieros cuando estos se pasan de rosca, que es, sencillamente, lo que sucedió a finales de 2008 y principios de 2009 en los Estados Unidos primero y en casi todos los otros países avanzados después. El apellido «hispano» se lo hemos puesto al capitalismo mixto en nuestro país por la virulencia con que aquel se manifiesta en este cuando se suelta de sus amarras, en cuanto al desempleo total y juvenil, y en cuanto a sus efectos sobre la educación, la sanidad y otras esferas de la sociedad española..

Tanto en Europa como en los Estados Unidos y en muchos otros países, la respuesta de los gobiernos, de las instituciones y hasta de los economistas académicos puede calificarse de medidas de medias tintas. Para muestra, sirva un botón. El rescate de unos 900 mil millones de dólares con que la administración del presidente Obama afrontó la crisis que se encontró nada más llegar a la Casa Blanca el 20 de enero de 2009 representó la mitad del que los expertos consideran que debiera haberse instrumentadoLo tímido de las respuestas a la Gran Recesión del 2008 contrasta con los planes de estímulo que se vienen implementando en Europa y, especialmente, en los Estados Unidos desde hace un año para combatir la recesión causada por la pandemia. Para una descripción más detallada, véase nuestra entrada del pasado 7 de abril: https://www.revistadelibros.com/blogs/una-buena-sociedad/gobernar-a-lo-grande.. Es cierto, además, que hubo responsabilidades criminales que se determinaron y castigaron con multas y penas de prisión, pero tanto estas como aquellas fueron, objetivamente, insuficientes por lo generalEn nuestra entrada del 24 de junio de 2020, destacábamos uno de los aspectos más perversos de la crisis financiera de 2008, la creación de riesgos opacos e incontrolados y la poca exigencia de responsabilidades penales que hubo: https://www.revistadelibros.com/blogs/una-buena-sociedad/mala-deuda-nunca-muere.. Las protestas del 15-M, del Occupy Wall Street! y del Occupy movement fueron, en buena parte, una respuesta a las devastadoras consecuencias de la mala deuda y a la relativa impunidad con que se trató en las más últimas instancias. Pero hablemos ya de uno y otro Bernie, con especial interés en el segundo, que sí sufrió todo el peso de la ley.

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Bernie Sanders, el representante y senador americano dos veces aspirante a la candidatura del Partido Demócrata para la presidencia, en 2012 (derrotado por Hillary Clinton) y 2016 (derrotado por Joe Biden) supo aglutinar la rabia, la energía y el deseo de cambio que muchos sectores sociales, especialmente los jóvenes y no tan jóvenes millennials, volcaron en los movimientos sociales a que hemos aludido; entre ellos, muchos de los participantes en el 15-M que se organizaron para crear los partidos a la izquierda del PSOE, y las tendencias dentro de él, que hoy deambulan por la escena política española. Quizá la influencia más eficaz de Bernie Sanders haya sido la interesantísima dialéctica que venimos observado entre un hombre del establishment como es Joe Biden y la izquierda del Partido Demócrata USA como es el mismo Bernie Sanders (que no está hoy afiliado al partido pero vota con él) o Alexandria Ocasio-Cortez, la representante por el distrito electoral número 14 de Nueva York. No solamente es que las posiciones de Sanders u Ocasio-Cortez hayan podido reverberar en los planes y políticas del presidente Biden. También creemos que la personalidad, carácter, experiencia vital y evolución reciente de Joe Biden han ido haciendo esta reverberación casi inevitable.

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El otro Bernie es, era, Bernie Madoff. Se murió el pasado 14 de abril a los ochenta y dos añosCon su habitual destreza, la página de obituario del semanario The Economist presenta una semblanza de Bernie Madoff: https://www.economist.com/obituary/2021/04/24/bernard-madoff-died-in-prison-on-april-14th.. Tras su detención el 11 de diciembre de 2008 y su sentencia el 29 de junio de 2009, venía cumpliendo una condena de ciento cincuenta años en una cárcel de Carolina del Norte.

La fachada no criminal de su actividad profesional fue la de corredor de bolsa (broker) y creador de mercados (market maker) desde 1960, y miembro del mercado de valores NASDAQ (el segundo más importante tras el NYSE), del que fue su presidente. La mayoría de sus empleados pertenecían a esta empresa del señor Madoff.

Paralelamente a su actividad no criminal y a finales de los años 80 o principios de los 90 del pasado siglo –no existe precisión sobre ello– Bernie Madoff se embarcó en el mayor esquema Ponzi, o esquema piramidal, que el mundo ha conocido. En pocas palabras, un esquema Ponzi es un sistema en el que los fondos depositados por una cohorte de inversores es utilizado por el organizador, Madoff en este caso, para pagar las retiradas de fondos, infladas con generosos tipos de rendimiento, de cohortes anteriores. Quienes no retiran su dinero viven bajo la ilusión de que están obteniendo los inexistentes tipos de rendimiento que ven en sus estadillos trimestrales o anuales, religiosamente expedidos, con todo lujo de detalles por la oficina del organizador.

Esquemas piramidales como el organizado por Madoff, con la colaboración íntima de unos pocos secuaces y la venia implícita o explícita de más inversores de alto copete, instituciones y hasta reguladores financieros, acaban desplomándose como una casa de naipes cuando las solicitudes de retirada de fondos no pueden ser satisfechas bien porque estas aumentan de pronto, bien porque la fuente de nuevos fondos se seca o por ambas cosas a la vez. La crisis financiera que venía barruntándose desde 2007 y se precipitó con la quiebra de Lehman Brothers el 15 de septiembre de 2008 fue la causa inmediata que puso fin al fraude de Bernie Madoff. El valor (ficticio) de las inversiones de quienes se encontraron de pie cuando cesó la música, miles de pequeños ahorradores, ONGs, organizaciones benéficas judías, entre otros de más entidad, se cifraba en sesenta y cinco mil millones de dólares ($65.000.000.000)Una cronología de la crisis financiera de 2007-2008 en los USA se puede ver en: https://www.britannica.com/event/financial-crisis-of-2007-2008/Key-events-of-the-crisis. La cantidad de sesenta y cinco mil millones de dólares es el valor de los fondos depositados en el esquema piramidal más los rendimientos ficticios de dichos fondos. Quienes retiraron fondos antes de la implosión lo hicieron recibiendo los correspondientes beneficios, que al ser pagados con depósitos de nuevos inversores no tenían nada de ficticio. Por esta razón, las autoridades encargadas de recuperar el dinero de las víctimas de Madoff han intentado, y conseguido, arrancar parte de las ganancias ilegitimas de inversores que abandonaron el barco antes de que se hundiera. Detalles sobre la magnitud del fraude y los esfuerzos de recuperar el dinero de las víctimas pueden verse en Bernie Madoff - Wikipedia.. El mayor fraude de la historia. Más importante que Jesse James y Bonnie and Clyde juntos, en palabras de uno de los compañeros de prisión de Madoff:

Because this is a man that done stole more money than anybody else. We’re talking about anybody else. One old man done took everybody. He done beat the record on everybody. He done went to the top of the list in criminality. Everybody is in there for money. The majority of the cases is about money. Here you got a man that done did it, done took it all. He’s more important than Jesse James. Bonnie and ClydeDejamos esta descripción en el inglés original por su riqueza expresiva e idiomática, casi comparable al lenguaje del sirviente Joseph en Cumbres Borrascosas. Viene a decir que en la cárcel están todos, o casi todos por asuntos de dinero, pero que el anciano Madoff superó a todos llegando a lo alto de la lista de criminalidad. Como Jesse James y Bonnie y Clyde. Esta cita, y mucho más, se puede oír y leer (se incluye la transcripción) en un extraordinario podcast sobre el significado de Bernie Madoff: The rise and fall of Madoff's Ponzi scheme | Reveal (revealnews.org)..

El coste de este fraude para las víctimas de Bernie Madoff, e incluso para su propia familia, no se puede minimizar. Pequeños inversores, que confiaron en Madoff a través de sus vínculos con la comunidad judía en los USA, que él supo explotar de forma cruel, perdieron todos sus ahorros; organizaciones benéficas que invirtieron en su esquema hubieron de declararse en bancarrota. Uno de sus dos hijos, Mark, se suicidó el día en que se cumplieron dos años de la detención de su padre, el 11 de diciembre de 2010, dejando una nota con una breve pero contundente maldición para su padre. El otro, Andrew, murió de cáncer en 2014, pensando que se había reproducido como consecuencia del fraude –la detención de Bernie Madoff el 11 de diciembre de 2008 se produjo como consecuencias de la llamada que sus hijos realizaron al FBI el día anterior, tras la confesión que su padre les hizo.

El juez que juzgó a Madoff le impuso la máxima pena posible, con carácter ejemplar y con la indignación de un servidor de la ley convencido que Bernie Madoff no había dicho ni la mitad de lo que sabía.

Lo que si saben quienes han seguido el asunto Madoff, generalmente desde la prensa de investigación, que tan brillantes servicios a prestado a la sociedad estadounidense, y por parte de estudiosos de los mercados financieros, es que Bernie Madoff contó con la colaboración tácita o no de instituciones financieras varias, incluidos fondos de cobertura (hedge funds), inversores poderosos que se beneficiaron de las actividades de Madoff y hasta un regulador (la Securities and Exchange Commission, SEC). Es sencillamente imposible hacer lo que Bernie Madoff hizo sin que todos, y decimos todos, aquellos que pudieron haberlo impedido con una o dos preguntas, o uno o dos comprobantes de diligencia debida (due diligence), decidieran darle un pase; desde empresas privadas como Optimal Investment Services (controlada entonces por el banco Santander), haciendo diligencia debida sobre los fondos de inversión de Madoff, hasta el regulador, la SEC, que sistemáticamente enviaba inspectores novatos y poco preparados, incapaces de resistir el destello de una leyenda como Bernie MadoffEncarecemos de nuevo la audición y lectura de la transcripción del podcastThe rise and fall of Madoff's Ponzi scheme | Reveal (revealnews.org)..

El castigo ejemplar de Bernie Madoff fue tan admirable como no lo fue la liviandad con que se despachó a sus adjutores y a quienes no quisieron pararle los pies.

¿Y saben qué es lo que nos parece lo más absurdo de todo? Que mientras Bernie Madoff prometió a sus víctimas una tasa de rendimiento entre el 12% y 13% anualEl porcentaje prometido varía según las fuentes. Una reseña contemporánea en la Harvard Business Review, en la que se explica además la mecánica de un esquema Ponzi, lo cifra entre el 12% y el 13% anual: https://hbr.org/2009/06/what-did-bernard-madoff-do. El semanario The Economist, en su reciente obituario lo cifra en un 15% anual: https://www.economist.com/obituary/2021/04/24/bernard-madoff-died-in-prison-on-april-14th., sin riesgo aparente, año tras año y de forma perversamente ilegal, un fondo pasivo de inversión que imite al índice S&P 500 con dividendos (S&P 500 TR), habría proporcionado rendimientos anuales cercanos al 15.6% desde el 1 de enero de 2009 hasta el 30 de abril pasado. Con todas las de la ley.

19/05/2021

 

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