Gestos (I)
Rodrigo de Vivero - DE UN EXTREMO A OTRO

Los japoneses son extremadamente educados y sutiles en sus gestos. Jamás señalan con el dedo, sino con una mano extendida y la palma hacia fuera, más una manera de acompañar el movimiento que de apuntar en una dirección. El intercambio de tarjetas, elemento fundamental de su vida social, tiene un ritual cuidadoso: se entrega la tarjeta con las dos manos y orientada de manera que el interlocutor pueda leerla, mientras se pronuncia el nombre mirándolo a los ojos. El apellido, más bien, entre hombres, que apenas utilizan sus nombres propios. De-Vivero-desu, digo mientras entrego mi tarjeta y me fijo, como ellos, en si por rango o edad corresponde que la mía esté encima o debajo de la del otro. Lo mismo que al brindar: el japonés sabe si su vaso debe estar más arriba o más abajo, las jerarquías están siempre presentes y nadie querrá equivocarse y saltárselas. Se habla diferente, se conjuga de manera distinta según con quien se hable; un mismo tiempo verbal tiene formas diversas si se usa con un familiar, un superior o un desconocido, según se refiera a uno mismo o a otro; se usan unas palabras u otras según se dirijan a alguien de mayor o menor rango o edad; el nuevo empleado de veintidós años debe respeto, y usa, por tanto, un registro lingüístico diferente, a su superior de veintitrés que entró en la empresa un año antes. Un año exacto, por cierto; los trabajos nuevos, sea por contratación reciente o cambio de posición dentro de la empresa, empiezan siempre el 1 de abril, comienzo del año fiscal japonés. 
Leer más

Ser japonés
Rodrigo de Vivero - DE UN EXTREMO A OTRO

Durante la Era Kamakura dejamos de comer carne, me cuenta un amigo japonés. «Dejamos», dice. Nosotros dejamos de comer carne. Han pasado casi setecientos años desde que terminó la Era Kamakura, de 1185 a 1333, pero un japonés de hoy, en pleno siglo XXI, considera que son ellos, él mismo, el grupo a que él pertenece, a quienes hace ocho o nueve siglos les pasó eso que cuenta. Españoles, franceses, italianos… no diríamos: «Hace ocho siglos no comíamos patatas»; nos parecería rara esa pertenencia a un grupo que existió hace tanto tiempo, aunque sean quienes ocupaban el lugar que ocupamos nosotros y fueran nuestros antepasados.
Leer más

Apúntate al boletín de Revista de Libros
ENSAYOS ANTERIORES
RESEÑAS
 
  Apúntate a RdL
 
  Archivo RdL
 
Patrocinadores RDL