ARTÍCULO

El enigma y el espejo

Siruela, Madrid, 1996
Trad. K. Baggethun y A. Lorenzo
Círculo de Lectores, Barcelona, 1996
ILUSTRADO POR REINHART MICHL
 

Ante las adversidades de la vida, nada como tener un ángel de la guarda. El libro de Petr Chudozilov cataloga un buen número de ellos en Demasiados ángeles, donde nos da la oportunidad de conocer la complicada labor de estos seres sobrenaturales, tanto como lo sea la vida de las personas a las que han de proteger. Este libro viene a sumarse a la moda «angelical» de los últimos años, que encontró su máxima expresión en ficciones para adultos como Cielo sobre Berlín. Un ángel es también el interlocutor de la protagonista del último libro de Jostein Gaarder, El enigma y el espejo, un ser que por su condición extraterrenal, le brinda al autor la posibilidad de plantear temas intangibles, preocupaciones filosóficas de primer orden, como ya hiciera en El mundo de Sofía o El misterio del solitario. Todo sucede en una habitación, en la que Cecilia, una niña enferma, recibe en Nochebuena la visita de un ángel que la acompañará en los últimos meses de su vida. Todas las noches la niña y el ángel mantienen un diálogo socrático a través del cual ambos intentan conocer el mundo del otro, dando pie a que se planteen temas como la condición humana, la eternidad, el cielo o la muerte. Gaarder reincide en el didactismo filosófico, en el que la reflexión tiende a prevalecer sobre la ficción narrativa, un límite en el que juega siempre con el peligro de que el planteamiento de sus tesis oculte sus valores literarios. Es lo que sucede en Sadako y las mil grullas de papel, texto de Eleanor Coerr basado en una historia real. En él se narran los últimos días de la vida de una niña japonesa, Sadako, que murió a los doce años a consecuencia de una leucemia provocada por la bomba atómica de Hiroshima, una heroína a la que los niños japoneses siguen recordando cada año, como símbolo de aquel triste episodio histórico. Durante su hospitalización, la niña irá fabricando grullas de papel porque le han dicho que si una persona enferma hace mil grullas de papel los dioses escucharán su ruego y se curará. Esas grullas son sus peculiares ángeles, pero, por desgracia, no llegará a completar los mil. No es éste, el de la muerte, un tema muy frecuente en los libros infantiles y juveniles, pero, por duro que pueda parecer, no viene mal despejar tabúes, siempre que sea sin regodearse en el morbo que suelen arrastrar.

01/12/1996

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