Rdl
Mostrar imágenes
Artículo
LITERATURAS
Años cómplices
Vicente Araguas
Vicente Araguas es escritor, traductor y crítico literario.
nº 88 · abril 2004
INÉS PEDROSA
La instrucción de los amantes
Trad. de Eloísa Álvarez
Destino, Barcelona, 198 págs. -

Yo no sé si las dos novelas de Inês Pedrosa traducidas a nuestro idioma (La instrucción de los amantes y En tus manos) han servido de mucho para darnos a conocer a esta autora, relativamente joven (nació en Coimbra en 1962), aunque en su país es de las novelistas que más cuentan. Ocurre que como en aquella vieja –y horrenda– película española: la mies es mucha y poco el personal dispuesto a cribar toda la avalancha libresca que se nos viene encima. Y lo cierto es que Inês Pedrosa aporta una voz muy personal, incluso en sus defectos y excesos, y una mirada amplia sobre la realidad portuguesa, cosa esta última muy de agradecer en los tiempos globales que vivimos, donde hay múltiples escritores intercambiables y ello independientemente de su procedencia. La instrucción de los amantes, traducida con rigor por Eloísa Álvarez, es una historia de iniciaciones y, por tanto, de dolores y perplejidades, protagonizada por un grupo de adolescentes portugueses, sobre quienes gravita el presunto suicidio de una compañera de barriada agobiada por no pertenecer al elenco de lo que se ha dado en llamar «cuerpos Danone», un síndrome que tanto daño, físico y espiritual, viene causando. La muerte de Mariana (luego veremos que en torno a ella se viene trazando un esquema fantástico con la presencia de un marginal inquietante para romper la posible linealidad documental de la novela) servirá de pretexto para iniciarnos en los juegos –básicamente eróticos– de los personajes en trance de iniciación. En este sentido, Inês Pedrosa dota a sus protagonistas de aquellas características: liderazgos, gregarismos, dromomanías, comunes a todos los teenagers del mundo. Y es aquí donde se alza, aunque distanciado por un estilo literario vigoroso, el sentido documentalista de Pedrosa, una autora realista que recoge el lenguaje de la calle y lo eleva a categoría, tampoco exactamente poética, aunque sí con cierto regusto a lírica de lo cotidiano. Por ser tema adolescente, esta novela debiera interesar a quienes son parciales del género. Un asunto tan cinematográfico, por otra parte, que recientemente ha dado joyas como Fuckin'Amal o Sweet Sixteen o ganga como Thirteen. Creo que La instrucción de los amantes está más cerca de las dos primeras, a pesar de ciertas reflexiones seudofilosóficas que la lastran, que de la última. En todo caso, podría dar una buena película. Como sin duda podría salir de En tus manos, traducción plausible de Manuel Manzano, en la que se cuenta la historia de tres mujeres a lo largo del siglo XX portugués. El argumento se desarrolla a través del diario de la abuela, el álbum de fotos de la hija y la correspondencia de la nieta, como soportes variados de una historia repleta de música y silencios. De las tres voces, tal vez la más destacada sea la de Jenny, la abuela, un personaje envuelto en la historia homosexual de los dos hombres de su vida. Jenny, eje testimonial del trío, aporta elegancia moderada que sirve para contrapesar los gritos y susurros que vienen a contextualizar un período muy convulso del devenir portugués. Un proceso dramático en que desempeña papel destacado las guerras coloniales de la segunda mitad del siglo y que dejaron poso amargo incluso después del 25 de abril que aquí, como es natural, también se deja ver. Y como nos hallamos ante una narración realista (ya vimos la relación compleja –a dos bandas– de Jenny), el color de la piel de Natalia, la nieta, es igualmente elaborado, por mixto, es decir, mulato. Todo ello en manos chapuceras podría devenir truculencia, pero Inês Pedrosa es autora cuidadosa y conceptualmente pulcra, lo que lleva su novela por derroteros distanciados, fundamentales para que su nave, tan bien calafateada, no naufrague, ni siquiera en el enfoque homosexual que la preside, a pesar de ella, pero también con ella. Años cómplices los que retratan estas novelas de Pedrosa, cómplices igualmente de los años.


rdl