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LITERATURA ESPAÑOLA
Tránsito
Vicente Araguas
es crítico literario, poeta y traductor. Acaba de publicar el libro de poemas Billarda.
nº 39 · marzo 2000
BIEITO IGLESIAS
Bajo las más bellas estrellas
Algaida, Sevilla, 270 págs.

Bieito Iglesias es un autor orensano, bien conocido dentro de la literatura gallega (como autor de novelas y libros de relatos breves), que acaba de debutar en la narrativa española. Y lo ha hecho con Bajo las más bellas estrellas, III Premio de Novela Ciudad de Salamanca. El Ayuntamiento salmantino, por lo visto, ha declinado editar sus premios, poniendo éstos bajo los auspicios de una editorial competente. Esto sin duda coadyuvará a su difusión, impidiendo que los ejemplares terminen pudriéndose en alguna dependencia administrativa. Bieito Iglesias ha hecho el tránsito del idioma gallego al castellano sin traumas aparentes. Sin traumas porque Iglesias maneja bien ambos idiomas, y al español lo salpica con unos giros galaicos, a la manera de Torrente Ballester o de Álvaro Cunqueiro, que no lo descomponen en absoluto. A veces me ha quedado la duda de si Bajo las másbellas estrellas no estará traducida del gallego. Procedimiento, en todo caso, tan lícito como exótico. Sorprende al lector habituado a que ciertas escenas y aun escenarios se resuelvan en el idioma de Galicia ver cómo en la novela de Iglesias tienden al habla que nos es común a todos. Pero eso mismo ocurre en la versión fílmica de La lengua de las mariposas, esa mixtura de relatos de Manuel Rivas a la que han puesto escritura cinematográfica Rafael Azcona y José Luis Cuerda. Bajo las más bellas estrellas es una historia de amor infantil que va más allá de la muerte. Gracias a un contestador automático, en el que se refugia la voz de la difunta Olga, primer amor de Isauro Valente. Éste, periodista de sucesos, irá desvelando los aspectos oscuros de la trama. Sin embargo, y a pesar de las apariencias, Bieito Iglesias ha huido de la adscripción al género negro de su novela. Sobre todo porque el orensano posee ironía, humor grotesco y capacidad esperpéntica, lo que unido a unas importantes dotes imaginativas, hacen que la recalada de Bieito Iglesias en la novela negra no pase del pretexto. A Bieito Iglesias hay que inscribirlo más bien en el realismo mágico, en la línea desaforada que trasciende lo cotidiano, apoyada en esa indeclinable tradición oral de siempre presente en Galicia y en sus escritores. De entre los modernos, Alfredo Conde, Carlos Casares o Manuel Rivas, manipuladores de la narración popular. Por esos derroteros circula Bieito Iglesias, hasta ahora autor monolingüe y, desde esta novela, en los dos idiomas que se hablan en Galicia. Sin traumas aparentes, ya se dijo, y ello a pesar de que algún ayatolá, escritor mediocre él mismo y de los que esconden su nombre bajo seudónimo, ha llegado a proponer el boicot a su obra y de paso a la de otros escritores bilingües como Fermín Bouza, Luisa Castro, etc., y todo porque el susodicho fundamentalista sale malparado en la novela de Bieito Iglesias. Así cualquiera.


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