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LITERATURA ESPAÑOLA
Muestras generacionales
Vicente Araguas
nº 10 · octubre 1997
JORGE FERRER-VIDAL, ALFONSO MARTÍNEZ MENA, MELIANO PERAILE
Cuentos, Cuentos
Ediciones Libertarias/Prodhufi, Madrid, 1996 - 220 págs.

MEDARDO FRAILE
Documento Nacional
Huergas & Fierro, Madrid, 1997 - 240 págs.

MARIANO TUDELA
Retablo de la glorieta
Casino de Mieres, Mieres, 1996 - 11 págs.

La generación del 50, la del cuento literario quiero decir (la poética es otro cantar, otro cantar proporcionalmente más difundido o rentabilizado), ha vuelto a dar señales de vida, en parte gracias al auge experimentado en los últimos años por la obra de Ignacio Aldecoa. Quien sin haber dejado nunca de estar volvió por donde solía al cumplirse el veinticinco aniversario de su temprana muerte. El «revival» Aldecoa trajo consigo la recuperación de una serie de autores, coetáneos suyos y también practicantes, entre otros géneros, del cuento literario, marca distintiva de los miembros de la generación del 50. Entre otros: Jorge Ferrer-Vidal, Alfonso Martínez Mena, Meliano Peraile, Medardo Fraile y Mariano Tudela, de todos los cuales hay obra reciente, dentro de los parámetros realistas, pero de un realismo nada sucio sino fronterizo con una línea lírica que, caso de Jorge Ferrer-Vidal, pudiera casi limitar con la fantasía y en el de Mariano Tudela con el surrealismo castizo, deudor tal vez del Cela más carpetovetónico. Cuentos, Cuentos es un libro escrito a seis manos: las de Ferrer-Vidal, Martínez Mena y Peraile y que, al poco tiempo de su publicación, ha alcanzado cotas lectoras de interés, numéricamente hablando, lo que indica que algo vuelve a moverse en torno a este grupo generacional. Los tres artífices de Cuentos,Cuentos, presentados en esta ocasión por Florencio Martínez Ruiz y epilogados por Francisco Umbral (un autor que ha vivido desde dentro, aunque tangencialmente, los avatares de esta generación), tienen como punto en común, ya digo, una vía realista a ultranza, que puede ser idealizadora en Ferrer-Vidal, humorista-costumbrista en Martínez Mena y tremendista en Meliano Peraile. Dándose en los tres la circunstancia, matizada como ya he señalado, de que desde una perspectiva actual, de nuevo realista tras experimentalismos anteriores ya superados, de que comparten escritura sabia y sobre todo fresca, jubilosamente fresca. Y esta afirmación no pretende negar la evolución de la literatura sino subrayar el cómo ésta puede, en determinados interludios históricos, ser definitivamente cíclica. De la génesis de la generación del 50 se ocupa, entre otros y muy variados temas, Medardo Fraile en Documento Nacional, que no es un libro de cuentos, aunque bien pudiera serlo dada la feliz indefinición del género, sino de artículos y conferencias. Medardo Fraile es un escritor de cuentos literarios a quien el alejamiento de España (otro tanto le ocurre al poeta y novelista Jesús López Pacheco) perjudicó en la repercusión de su carrera literaria. Porque pocos escritores tan dotados para el cuento literario como Medardo Fraile, miembro por otra parte del núcleo fundacional de la generación del 50. Quien desee conocerla en sus inicios hará bien en leer «Representación y presentaciones» de Documento Nacional. Pero es que además los artículos que aquí aparecen, apuntes de la realidad inmediata (como los cuentos de Medardo Fraile) valen su peso en oro. Retablo de la glorieta, Premio de Novela Casino de Mieres 1995, es la última entrega novelística de Mariano Tudela, un corredor de fondo de la literatura y un hombre que, como pocos, ha profundizado en los ambientes literarios madrileños de los últimos cincuenta años. La glorieta que da título a la novela es la de Bilbao, y el café que centra la acción (en la que se combinan los trazos duros de una realidad agridulce con su correlato surreal y tremendista) naturalmente el Comercial. El mismo en el que, como se nos avisa en la solapa del libro de Mariano Tudela, se asentó la que sería llamada generación del 50. A mayor abundamiento el libro se abre con una cita de Ignacio Aldecoa, y se cierra anafóricamente con dicha cita. Un homenaje, pues. Pero algo más que un homenaje.


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