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CLÁSICOS
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José Antonio Monge Marigorta
FILÓLOGO CLÁSICO
nº 124 · abril 2007
Karl Christ
SILA
Trad. de Roberto Heraldo Bernet
Herder, Barcelona - 208 pp. 19,80 €

Karl Christ
ANÍBAL
Trad. de Macarena González
Herder, Barcelona - 264 pp. 22 €

Aloys Winterling
CALÍGULA
Trad. de Pedro Madrigal
Herder, Barcelona - 208 pp. 19,80 €

La editorial Herder ha iniciado la publicación de una serie de biografías de personajes de la historia de la antigua Roma. Abren la colección las biografías de Sila, Aníbal y Calígula. Las dos primeras están escritas por el historiador Karl Christ, catedrático emérito de Historia Antigua de la Universidad de Marburgo. El profesor Christ se presenta a sí mismo como «miembro de una generación que aún creció a la sombra de Theodor Mommsen»: está, pues, dentro de la más sólida y prestigiosa tradición historiográfica alemana. Esto puede observarse en estas biografías –por más que él las considere «breves monografías» destinadas a «un círculo más amplio de lectores»–, especialmente en su afán por superar la «consideración meramente biográfica» y en la importancia dada al acontecer histórico precedente y contemporáneo al desarrollo de la vida del personaje como medio imprescindible para su cabal comprensión. También en la puesta en cuestión de las diferentes «fuentes», lo que en muchos casos comporta su descalificación, y en el detenido comentario del tratamiento recibido por el protagonista en la historiografía moderna. Todo ello queda reflejado en la trabada composición de sus «monografías»: el núcleo central recoge las biografías en sentido estricto, en orden rigurosamente cronológico, concebido como una carrera ascendente hasta un punto culminante y la evolución posterior a modo de un descenso más o menos precipitado. En el caso de Sila, ese cenit sería su «segunda marcha» sobre Roma, la definitiva, en el año 82 a.C., la que le abrió el camino a la dictadura. En el caso de Aníbal, la victoria en Cannas (216 a.C.). En ambos casos, a esta biografía personal le precede un resumen de la historia inmediata anterior, de Roma en un caso, de Cartago en el otro. Y le sigue un estudio crítico pormenorizado tanto de las fuentes como de la historiografía posterior. Como broche final, Christ resume su propia «visión» de la «personalidad» del protagonista, sin duda lo más original, valioso e interesante de sus «breves monografías».

De Sila, tras lamentar la falta de fuentes contemporáneas «equilibradas y extensas», y mostrar su desconfianza hacia las numerosas menciones posteriores, por parciales o condicionadas por prejuicios políticos o morales, nos brinda un retrato de conjunto muy alejado del «monstruo romano que restableció el terror como arma política», que es la visión perpetrada en la antigüedad y perpetuada hasta nuestros días. Para Christ, «la personalidad de Sila se presenta como irreductible a un elemento determinado». Así, va desgranando sus facetas más destacadas: aristócrata bon vivant, apasionado, ambicioso hasta la obsesión, mimado por la fortuna, despiadado con sus enemigos, adorado por sus soldados... Para concluir que, al enjuciar sus actos, debe tenerse en cuenta que «no tomó resoluciones decisivas por su propia voluntad e iniciativa, sino que, por el contrario, se vio obligado a reaccionar una y otra vez ante acontecimientos y encrucijadas que eran el resultado de la acción de los enemigos»: una reivindicación discutible, pero sólidamente razonada.

En el caso de Aníbal, a pesar de que las fuentes antiguas son numerosas, Christ califica a los datos que nos ofrecen como «vagos y muy poco satisfactorios». En cuanto a la historiografía moderna, a pesar de ser «aplastante», ha fracasado en la tarea de «recuperar los rasgos perdidos de la persona de Aníbal». Christ, sin embargo, lo intenta. Comienza dando por descalificada la vieja imagen transmitida por la propaganda romana de un Aníbal movido exclusivamente por el odio, cruel, codicioso, desleal, impío. Le exonera de su responsabilidad en el inicio de la Segunda Guerra Púnica, apelando a que «tras la intervención de Roma en Hispania era inevitable» y a que «el joven comandante actuó en completa armonía con el Consejo cartaginés». También aminora su responsabilidad en el fracaso final, descalificando las frecuentes críticas «sabiondas a la distancia de tantos siglos». Resalta lo atractivo de su personalidad, no carente de «rasgos caballerescos». Además de presentarlo «como genio militar y como un gran personaje histórico, cualesquiera sean los aspectos donde se ponga el acento», insiste en las enormes consecuencias para la historia universal que siguieron a su trayecto por la vida. Como se ve, Christ no se arredra a la hora de ofrecernos una visión original de un personaje sobre el que parecía dicho todo.

La biografía de Calígula escrita por el profesor Winterling, catedrático en la Universidad de Friburgo, reviste unas características bien diferentes. En primer lugar, se trata de un autor más joven, representante de la nueva historiografía alemana, un especialista en antropología histórica, estudioso en especial del fenómeno de la «corte» en el mundo helenístico y en la época del principado romano. El paradigmático caso de Calígula no puede serle más familiar. Eso se observa en la agilidad de la narración, en la agudeza de sus observaciones, en la seguridad con que defiende sus novedosas tesis. Frente a la «perplejidad» que suele suscitar en los «historiadores serios» y el morbo con que se ha solido presentarlo al gran público, Winterling se propone «solucionar con una nueva interpretación el problema histórico que este emperador ha planteado». Y empieza (y termina) desmontando la casi universalmente aceptada teoría sobre la «locura» de Calígula, invento, según él, de un autor tan «tardío» como Suetonio, aceptado por la historiografía posterior hasta convertirse en un tópico. «De hecho, la cosas son considerablemente más complicadas de lo que uno podría pensar a primera vista», escribe en la introducción. A ir desmenuzándolas dedica el núcleo central de esta breve pero apasionada biografía. A pesar de su modernidad, en su estructura sigue de cerca el modelo de la biografía antigua, concretamente el de su denostado Suetonio, alternando la narración cronológica con el análisis de los acontecimientos «internacionales» (en el conjunto del imperio) y los de índole «doméstica» (en el enrarecido ambiente de la «corte» romana), para acabar con «el asesinato en el Pala­tino».

Como ya nos tiene acostumbrados esta editorial, la edición de estas biografías, aparte de alto nivel científico, es impecable en todos los aspectos: traducción, diseño y, sobre todo, el conjunto de valiosos anexos, incluidos mapas, cronología, índices y bibliografía (aunque en este último apartado se observa una cierta parquedad, desgraciadamente frecuente, a la hora de dar cabida a aportaciones en español). 


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