Billy the Kid, el pistolero zurdo

por Rafael Narbona

Billy the Kid comenzó su carrera delictiva a los doce años, después de una corta temporada como lavaplatos. A los dieciocho mató al sheriff William J. Brady y a su ayudante en la calle principal de Lincoln para vengar el asesinato de su patrón, el ganadero inglés John Henry Tunstall, que lo había acogido como a un hijo. Cuando Pat Garrett acabó con su vida en Fort Summer, Billy tenía veintidós años y se le atribuían veintiuna muertes. De inmediato se convirtió en leyenda. Para muchos, simbolizaba la rebeldía contra el poder de los terratenientes y los grandes ganaderos. Arthur Penn (Filadelfia, 1922-Nueva York, 2010) debutó como director con The Left Handed Gun (titulada en España El zurdo), acercándose al mítico forajido desde una perspectiva intimista, que recreaba su carácter neurótico y atormentado. Paul Newman hizo creíble un retrato desmitificador, pero lleno de ternura y lirismo.

La película comienza con un plano general que muestra a Billy avanzando a pie por la pradera, con la silla de montar a la espalda, cabizbajo y extenuado. Su caballo ha enfermado y no le ha quedado otra opción que sacrificarlo. Agotado y con síntomas de insolación, cae al suelo poco antes de encontrase con los hombres de Tunstall, que inicialmente desconfían de él. El ganadero le interroga con insólita amabilidad, pero Billy se muestra introvertido y reacio a dar explicaciones. Arthur Penn filma con planos medios, evitando cualquier artificio. Sólo sabemos que Billy lleva la pistola algo baja, como un forajido acostumbrado a desenfundar con rapidez. En seguida, descubriremos que su padre lo abandonó y que a los once años mató a un hombre por ofender a su madre. Es cierto que el padre se marchó, pero el supuesto crimen de Billy sólo es una ficción narrativa. Su madre murió de tuberculosis, dejándolo huérfano y sin nadie que se ocupara de su educación. No se llamaba William Bonney, sino Henry McCarty. William Bonney sólo era un nombre inventado por él mismo, igual que Henry Antrim. La fuerza mitológica del personaje es tan profunda que admite cualquier licencia, sin perder su aura. Es imposible omitir las referencias míticas cuando se escarba en una figura que se confunde con lo fronterizo, lo salvaje y lo antisocial. Basada en una obra de teatro de Gore Vidal, The Left Handed Gun nos sugiere que el Lejano Oeste no representa el espíritu de lucha de una nación, sino su tendencia a la desintegración y el individualismo.

La relación entre Billy y Tunstall tiene un carácter filial. El ganadero inglés le promete que le enseñará a leer. Billy se muestra interesado por una cita de la Biblia que hojea el ganadero. Se trata de un versículo de la Primera Epístola a los Corintios: «Ahora vemos a través de un cristal oscuro». No entiende su significado. Tunstall le explica que puede significar diferentes cosas: una percepción oscura y turbulenta de la vida, la dificultad de comprender a quienes nos rodean, sean amigos o enemigos, los grandes misterios que no somos capaces de resolver. Tunstall le regala su ejemplar de la Biblia y Billy asegura que buscará algunas palabras. Newman sabe expresar con un gesto de confusión y un movimiento de su mano (desliza un dedo por el libro sagrado) el desconcierto de un muchacho que no ha superado su orfandad y necesita cariño y amparo. Las palabras a las que alude pueden interpretarse como un deseo de integración frustrado hasta entonces por la adversidad.

La muerte de Tunstall en una emboscada romperá el único hilo que retenía a Billy dentro de la ley. Mientras vela el cadáver, Arthur Penn recurre al zoom para mostrarnos un primer plano de Billy, con la mirada desencajada. Poco después, la cámara nos enseña un plano detalle de la pistola de Billy, con la cartuchera muy baja, insinuando que el anhelo de venganza prevalecerá sobre cualquier otra consideración. Billy está enloquecido, sonríe y baila como un niño, juega con una escoba y echa una moneda tras otra en una máquina de música. La aparición de un periodista, que más tarde escribirá sobre sus hazañas con notable exageración, y de un enigmático Pat Garrett, al que aún no conoce, ponen en escena los elementos que empujarán la historia hasta el conocido desenlace. Por cierto, aún se discuten las circunstancias de la muerte de Billy the Kid, aunque persiste la versión de que Garrett fue el autor del disparo en el estómago en un callejón oscuro.

Arthur Penn combina el estilo clásico de Hollywood con la mirada desencantada de los años sesenta. Billy no es un criminal, sino un joven inadaptado, que sufre sin tregua, inmaduro y desarraigado. El intento de linchamiento que casi le cuesta la vida anticipa las escenas de La jauría humana (The Chase, 1966), cuando un pueblo del sur de los Estados Unidos libera sus pasiones más abyectas para acosar a un presunto asesino. México representa un concepto diferente de la vida. Billy se refugia entre sus gentes para recuperarse de sus heridas. Apenas se restablece, se comporta una vez más como un crío, implicándose en absurdas peleas. Su fama lo persigue y Pat Garrett, tras ofrecerle su amistad, porque le recuerda sus errores de juventud, acabará convirtiéndose en su más implacable perseguidor. La cámara de Arthur Penn no esconde su afecto por los mexicanos, a los que retrata en su entrañable combinación de tristeza y alegría, fatalismo y placer por la vida, humildad y orgullo. Es innegable que Sam Peckinpah prolongó esta mirada en Grupo Salvaje (Wild Bunch, 1969) y en Pat Garrett and Billy the Kid (1973), explotando las posibilidades dramáticas de un país donde el sufrimiento no es algo accidental, sino crónico y telúrico.

En los últimos minutos, Arthur Penn recurre a un contrapicado para reflejar la diferencia entre el Billy the Kid mitificado por la prensa y el personaje de carne y hueso, que apoya la frente en una pared mientras suda y tiembla de fiebre, acosado por sus fantasmas interiores. Según avanza el relato, el estilo se hace más manierista: primeros planos, contrapicados, profundidad de campo, zooms. Es la primera película de Penn, que hasta ese momento sólo había trabajado para la televisión. En cierto sentido, podemos afirmar que el filme refleja la elaboración de un lenguaje propio, que se definirá con más precisión en obras posteriores. Los contrapicados suelen utilizarse para idealizar a un personaje o para mostrar su poder intimidatorio, pero en este caso es la evidencia visual de una caída.

The Left Handed Gun es el punto de partida de un director con una carrera breve y desigual, pero con grandes momentos de inspiración. Bonnie and Clyde (1967) y Night Moves (La noche se mueve, 1975) han actuado como una referencia permanente en directores como Martin Scorsese, Francis Ford Coppola o Terrence Malick. Se ha dicho que Arthur Penn añadió al cine de Hollywood los planteamientos del cine europeo, más atento al análisis psicológico que a la acción, pero sin perder en ningún momento la fluidez narrativa. Es famosa la frase de Harry Moseby (Gene Hackman) en La noche se mueve: «Una vez vi una película de Éric Rohmer. Era como ver crecer la hierba». Es cierto que Penn cultivó la introspección y denunció las imposturas del sueño americano, pero esos rasgos estilísticos y temáticos ya se encontraban en Fritz Lang, William Dieterle, Billy Wilder, William Wyler o Robert Siodmak, lo cual no le resta un ápice de mérito. The Left Handed Gun no ha perdido su fuerza. Es algo más que un western, donde se prefiguran los relatos crepusculares de Sam Peckinpah o Clint Eastwood. Es la historia de un joven infortunado que se convirtió en una leyenda sin proponérselo. Es la historia de todos los que han buscado afecto y estabilidad y sólo han encontrado indiferencia, desprecio y marginación. Es la historia de los jóvenes que crecen en los suburbios de Los Ángeles y París y se han acostumbrado a contemplar el futuro sin esperanza, mientras crece la impotencia y la rabia en su interior. Si recorres uno de esos barrios, no será difícil hallar una mirada tan torturada como la de Paul Newman en el papel de bandido adolescente.

13/10/2017

 
ENVÍA UN COMENTARIO
Nombre *
Correo electrónico *
Su comentario *
 
 
 
 

Normas de uso
Los comentarios en esta página pueden estar moderados. En este caso no aparecerán inmediatamente en la página al ser enviados. Evita las descalificaciones personales, los insultos y los comentarios que no tengan que ver con el tema que se trata. Los comentarios que incumplan estas normas básicas serán eliminados.

 
Deseo mostrar mi email públicamente
 
He leído y acepto la cláusula de privacidad.
 
 
 
Por favor, para evitar el spam necesitamos que resuelvas la siguiente operación matemática:
5 + 3  =  
ENVIAR
 
 

 

BÚSQUEDA AVANZADA

Te animamos a bucear en el archivo de Revista de Libros. Puedes realizar tus búsquedas utilizando los siguientes criterios.

Todas las palabras
Cualquiera
Coincidencia
ENVIAR


Apúntate al boletín de Revista de Libros
ENSAYOS ANTERIORES
Descarge el índice de contenidos del nº 192
RESEÑAS
 
  Apúntate a RdL
BLOGS
 
  Archivo RdL
 
Patrocinadores RDL