Pequeño curso sobre magia (III)

por Andrés Ibáñez

Una definición

Hemos definido la magia como «el trabajo con la energía mediante la forma».

Deberíamos profundizar en esta definición, añadiendo una palabra fundamental: «el trabajo consciente de la energía mediante la forma».

Esta definición presupone varias cosas. Presupone que existe algo llamado «conciencia», y que dicha conciencia tiene algo que ver con la energía. Presupone también que la forma tiene algo que ver tanto con la conciencia como con la energía.

Conciencia y energía son los conceptos clave de nuestra época.

Todas las religiones mueren cuando pierden el contacto con la energía. Las religiones nunca son en un principio religiones: son prácticas, es decir, son magia. La idea cristiana es que magia y religión son antagónicas. Esto es absurdo. La magia es el conocimiento y la utilización de las leyes de la realidad. La religión, una serie de reglas y de rituales. Las religiones se basan en textos, en leyes, en prohibiciones, en costumbres y celebraciones. Pertenecen, por tanto, a la parte muerta de la vida.

Cuando el mago envejece y pierde las ganas de ir al bosque, se institucionaliza y se convierte en una estatua en un museo.

La filosofía también comenzó como magia. Magos eran todos los filósofos antiguos, magos que realizaban prácticas de «introspección», «incubación», «meditación», «búsqueda de visiones» (vision quest) o «viaje chamánico». Con Aristóteles la filosofía se convierte en otra cosa: en una actividad puramente mental y razonadora. Pero el propio Aristóteles afirmó que la experiencia interior, la experiencia de Eleusis, era la más importante. Con muy buen sentido, afirmó también que de Eleusis no se podía hablar.

De la magia no se puede hablar: porque es real. Sólo se puede experimentar.

Una digresión sobre la historia

Hay una distinción clave en nuestra cultura: la que separa la historia, que es «verdadera», del mito, que es «falso».

Intentaré ir al corazón del asunto evitando las digresiones infinitas que este tema me sugiere.

Para el ilustrado, para el marxista, todo lo que no es historia es leyenda, mito, superstición, mentira, un mero instrumento para adormecer al ser humano y dominarlo.
¡Como si no se pudiera adormecer y dominar al ser humano esgrimiendo la «historia»!

Para el marxista clásico, un cuento de hadas es implícitamente fascista, ya que lo que cuenta no son hechos históricos. Estas son, por ejemplo, las ideas de José Agustín Goytisolo sobre los cuentos de hadas. Suena raro, ¿no es cierto? Pero hay personas que logran convencerse a sí mismas de que pensar este tipo de cosas es algo muy lógico y razonable.

Pero ese no es el verdadero problema.

El problema no es separar entre verdadero y falso, o entre magia y religión, o entre mitos y logos, o entre mente y corazón, racional o irracional, fe o razón. Todas esas dicotomías son obsoletas. Son meras categorías mentales.

Intento acercarme al corazón del asunto, pero las digresiones surgen a mi paso como las míticas zarzas que impiden el acceso del príncipe a la bella dormida.

Hay una gran diferencia entre la forma en que se usan las palabras en el conocimiento (la magia) y en la religión o la filosofía. El hombre o la mujer de conocimiento hablan siempre en un momento, en una situación, a una persona, dentro de unas circunstancias.

Es importante recordar que las palabras no existen solas y separadas. Las palabras son siempre las palabras de alguien, dichas a alguien, en una situación determinada.

La idea de escribir libros y de dejar fijadas las palabras para siempre es relativamente reciente en la historia humana. Hemos de observar que los grandes hombres de conocimiento casi siempre han evitado poner sus palabras por escrito: Buda, Sócrates, Cristo. Otros han escrito libros, pero no han hablado de lo más importante. Jung, por ejemplo, que también fue, en cierto modo, un hombre de conocimiento, nunca escribió (que yo sepa) directamente de la «imaginación activa», y sobre sus experiencias de meditación tampoco llegó a escribir, aunque tenemos los maravillosos testimonios de su libro de memorias, dictado de forma oral (!) a su secretaria y publicado póstumamente.

Las frases de un mago siempre son, en este sentido, «históricas», porque siempre se pronuncian en la historia. Un mago habla de acuerdo con las circunstancias del momento y a las personas que tienen enfrente.

Más tarde esas frases son recordadas o apuntadas, se convierten en textos, y en los textos se fijan y se convierten en declaraciones atemporales, en leyes universales.

Entonces el conocimiento se convierte en religión.

Lo que, dicho en un momento y a unas personas determinadas, tenía pleno sentido (que hicieran esto o aquello o que no lo hicieran) se convierte en una ley eterna.

Esto sucede con las religiones declaradas, pero también con las ideologías y con las estéticas. En los años veinte, por ejemplo, los artistas reaccionaban contra la blandura simbolista con un arte ácido y desagradable. Hoy en día, cuando el simbolismo es algo tan antiguo y remoto como el cubismo o el neoclasicismo, muchos artistas y escritores siguen defendiendo con ferocidad el arte ácido y desagradable como si esa reacción contra el simbolismo siguiera teniendo algún sentido hoy en día.

El hecho es que han convertido un acto mágico (el arte de vanguardia de los años veinte) en una religión.

La distinción entre magia y religión, o entre historia y mito, no son relevantes. Lo que es relevante es que las palabras tengan que ver con las circunstancias del momento en que son pronunciadas, o se conviertan en textos que definen supuestas verdades atemporales.

Energía

Escribí una vez en un libro que las palabras han de tener energía, y que si no, no son nada. Esa es la tarea de la literatura, y por eso la literatura es algo sustancialmente diferente de la historia o de la filosofía. La literatura no intenta «decir» nada, sino crear vida, reproducir la sensación de la vida, crear sensaciones, imágenes, emociones.

Por eso a la literatura le fascina el punto de vista, las personas que no entienden, los locos, los ilusos, las fantasías. No dice qué son las cosas, dice cómo es la vida.

Un crítico –Ignacio Echevarría– consideró que mi afirmación de que las palabras han de tener energía era algo desternillante y ridículo. Yo pensaba que era un hombre muy viejo, uno de esos de las generación del gin tonic que se han pasado la vida gritando desaforadamente e intentando machacar todo lo que no entienden, especialmente las cosas maravillosas y delicadas, especialmente la música y las mariposas de la existencia. Luego lo conocí y vi que no era viejo en absoluto. Sorpresas que se lleva uno.

La magia trata de la energía.

La energía tiene que ver con la vida, con lo que ilumina, da ánimo, da ganas de vivir, abre, crea, produce. Tiene que ver con lo que sabe a nuevo, con lo que abre posibilidades.

La energía tiene que ver con la conciencia, con la creatividad. Es joven, causa placer, es interesante, vibra, es siempre nueva.

La energía tiene que ver con la vida, con la atención, con la claridad de la conciencia, con la comprensión, con la salud. Tiene que ver incluso con la suerte, o eso que llamamos suerte.

Energía y conciencia producen simetrías, sentido, sincronicidad.

No sabemos cómo, los antiguos descubrieron un vínculo entre la energía, la conciencia y la forma. Descubrieron que hay leyes que vinculan esos tres campos, y que tales leyes son objetivas y pueden ser controladas y modificadas.

Unos pocos ejemplos

Daremos a continuación una breve serie de ejemplos de «magia», es decir, de la manera en que forma, energía y conciencia funcionan unidas.

Piense, por ejemplo, por qué se siente de forma diferente cuando se viste con una ropa muy elegante y que le sienta muy bien. La forma (la ropa) modifica el estado interior (la conciencia).

Piense, por ejemplo, por qué coger una foto de un ser querido y taladrarle los ojos con una aguja le resultaría insoportable, doloroso y terrible.

Haga una prueba: imite la postura y el gesto de las personas que ve a su alrededor. Verá cómo al instante sus pensamientos y su estado de ánimo cambian. Porque la forma (postura, gesto) modifica la energía-conciencia.

La postura modifica el estado de ánimo. Esta es una de las más antiguas técnicas «mágica», y el origen del Zazen, por ejemplo, que lo único que transmite es una postura (si uno adquiere la postura, alcanza la iluminación), pero también el origen de una práctica tan extendida como el yoga: cada postura trae un estado de conciencia.

Sirvan estos pequeños ejemplos para comenzar a pensar dentro de otras líneas y para no despreciar todo lo dicho anteriormente bien como una serie de «ideas» o teorías, bien como una regresión sangrienta al mito (el adjetivo es de Adorno, que siempre veía el mito como «sangriento», quién sabe por qué).

Energía, forma, conciencia.

Forma: arte. Sí, hay un vínculo evidente entre el arte y la magia.

03/07/2014

 
COMENTARIOS

I. 04/07/14 10:04
Me encanta todo este curso que estás desarrollando sobre la magia. ¡La segunda parte me ha llegado muy hondo!. Ha sido muy sugerente para mí, contribuyó a desvelarme varias noches pero me ayudó a pensar y ha tenido efectos creativos ¡Gracias!.

Me han gustado tantas cosas!!. Para no extenderme creo que establece los ejes fundamentales de esta nueva época: la fusión entre razón y emoción y en segundo lugar, el redescubrimiento del interior. Como bien argumentas en el devenir histórico la imposición de la razón fue importante y desencadenó conquistas intelectuales, sociales y políticas a las que no debemos renunciar. Pero, como bien dices eso fue a costa de borrar el mundo interior y lo más importante, se produjo la represión de las emociones.

“el ser humano tiene dos naturalezas, dos formas de conocer. Ambas funcionan juntas y no podrían funcionar la una sin la otra”. Estoy de acuerdo con esto que dices y me atrevería a añadir algo más: esas dos naturalezas se presentan en todos los seres humanos independientemente de la clase social, del barrio o colegio al que se haya asistido. Claro, un tema diferente es que probablemente la represión de esas dos naturalezas o de alguna de ella no se ha distribuido homogéneamente entre la población. Y esto refleja algo del tiempo tan misterioso y apasionante que estamos viviendo (me encantó la entrada “Un nuevo Renacimiento”).

Aquí no pude evitar pensar en Sir Ken Robinson, cuando habla de la creatividad y el pensamiento divergente como algo consustancial a cualquier niño y que con el paso de los años en el sistema educativo esta capacidad se reduce en muchos de estos alumnos.

Las imágenes de los locos, los quijotes y brujas han sido maravillosas. Todos eran excluidos por el “sistema”. Bueno serían los raros y raras de nuestra época. Y los mecanismos de exclusión siguen funcionando: un niño de 2ª de la ESO al que se le den muy bien las matemáticas y te diga que tiene sueños y que no quiere tenerlos!!. Vuelves a hablar con él dos años después y ya es otra persona, lo notas en la expresión de su cara con una mezcla de estreñimiento emocional y tristeza propios de un personaje de un cuadro del Barroco.

Cada vez estoy más convencida que David Lynch tiene razón y la meditación puede ayudar a trabajar con chicos en riesgo de exclusión social al ayudarles a equilibrar su parte emocional y su parte mental. Precisamente porque hay una unión entre mente (incluyo tanto lo cognitivo como lo emocional) y materia es espeluznante la cantidad de enfermedades físicas y mentales que presentan estos chicos. Todo esto se relaciona con tu entrada “El ministerio de Sufrimiento”.

Lo único en lo que no estoy de acuerdo es cuando hablas de inteligencia. Creo que te refieres a una, la cognitivo- lingüística y matemática de toda la vida. Pero yo creo que hay que reconocer también las inteligencias múltiples. Y ¿por qué ahora parece que la inteligencia de toda la vida no funciona? Pues porque las transformaciones económicas y sociales, entre ellas las nuevas tecnologías de la información, están deteriorando algunas de las funciones cognitivas superiores como la atención o la memoria. Y para sortear esas dificultades se necesita otro tipo de inteligencias, por ejemplo, la emocional. Y aquí es donde yo creo que el arte puede desempeñar un papel fundamental.

Y para terminar, ¡no quiero ser pesada!, voy a enumerar frases que me han encantado:
“ Los filósofos antiguos eran magos cuando realizaban prácticas de introspección o meditación (me los he imaginado con el capirote del mago Merlin).
“Mariposas de la existencia”.
“Energía y conciencia producen simetrías, sentido y sincronicidad”.
“Los ejemplos de magia”.
Y por supuesto la conclusión final: energía, forma y conciencia o bien energía, arte y conciencia.

¡Perdona por la extensión pero estas lecturas han sido una fuente de inspiración para mí!

Antonio 04/07/14 12:48
Extraordinario curso sobre la magia, Andrés. Acertadísimas reflexiones sobre como el lenguaje corre el riesgo de fosilizarse en religión o arte vacuo. A ver si poco a poco va cambiando el paradigma cultural de este país sobre esos conceptos: magia (espiritualidad), arte, conciencia y religión.
Creo que esa es la encrucijada en la que está el ser humano.
Cada vez estoy más absorbido con ciertas ideas sobre la evolución de la conciencia, tras Gebser, he leído a Lachmann que además de recoger al primero hace un interesantísimo recorrido por filósofos, lingüístas, arqueólogos y gurús del siglo XX en torno a ese concepto.
Dios salve a Atalanta. Y que Atalanta nos salve.

E. Pérez Álfaro 12/07/14 23:23
No sé si Pitagoras se habia considerado mago, pero el hecho de que el vulgo no comprendiera su ciencia no convierte a los cientificos en magos.

Del resto no es tremendamente original englobar en la magia buena parte de psicología tradicional, explicar que
"La forma (la ropa) modifica el estado interior (la conciencia)",
que es por magia que millones de jóvenes visten camisas de Messi y Neymar (sin resultados algunos).

Habría sido más interesante - y mas actual - explayarse sobre resultados concretos de "magias" que en el pasado levantaron a pueblos enteros del marasmo, investigar que formas les permitieron modificar su conciencia.

Pero eso huela a fascismo, y la "political correctness" del autor requiere que la magia se vuelve fea cuando es fascista ...

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