Sloboda Narodu!
Manuel Arias Maldonado - TORRE DE MARFIL

Las palabras que dan título a este texto fueron las últimas del partisano croata Stjepan Filipović antes de ser ahorcado por los nazis el 22 de mayo de 1942; la expresión se convirtió, desde entonces, en el eslogan oficioso de la resistencia yugoslava. Desde hace unos meses, es también la primera canción del nuevo álbum de The Radio Dept., banda sueca de synth-pop que ya había utilizado la traducción del viejo lema balcánico en otra de sus canciones. En ambos casos, la banda invoca ese heroico precedente para arremeter contra los Demócratas de Suecia, partido político de ultraderecha al que las últimas encuestas otorgan un escalofriante 23,9% de intención de voto. No es algo nuevo: allá por 1992, el grupo neoyorquino Sonic Youth publicaba «Youth Against Fascism» para denunciar la presunta difusión del fascismo a lo largo de Estados Unidos. Entre nosotros, Los Planetas acaban de cerrar su último álbum con «Guitarra roja», cuya letra corresponde a un poema del cantante argentino Julián Martín Castro en el que una «guitarra libertaria» pide el fin de la tiranía y la implantación del anarquismo.
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Desvaríos sobre el aceite de palma
Francisco García Olmedo - EL PAN DE NUESTROS DÍAS

Al aceite de palma le han hecho salir de su astuta madriguera y se ha abierto la veda para perseguirlo sin cuartel por montes y valles. Andaba escondido en las etiquetas bajo la legal pero impresentable denominación de «grasas vegetales», una forma de disfrazar el hecho de que es una de las grasas más saturadas que se conocen, en contraste con la mayoría de los aceites vegetales, como los de oliva, girasol, soja, etc. A partir de la reciente obligación de que este aceite aparezca con su verdadero nombre, mucha gente ha adquirido conciencia de algo que ya era sabido: su abrumadora ubicuidad en los productos de la industria alimentaria. Se intenta justificar que dicha presencia es imprescindible para asegurar las propiedades físicas y organolépticas de los distintos productos, algo que no es así exactamente, ya que la realidad es que la gracia de este aceite es ser barato y abundante.
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Simone Weil, la virgen roja
Rafael Narbona - VIAJE A SIRACUSA

Simone Weil ha pasado a la historia como una revolucionaria desencantada y una mística que se quedó voluntariamente en el umbral de la Iglesia católica, rechazando el sacramento del bautismo. De origen judío, su escepticismo religioso se convirtió en amor a Dios en 1937, poco después de trabajar en una fábrica, donde la desdicha ajena penetró en su carne y en su alma. Durante su breve y polémica carrera como profesora de filosofía, le acompañó el apodo que le habían asignado sus compañeros de universidad: la «virgen roja». Su estilo de vida coincidía con las reglas de un ascetismo severo: alimentación frugal, pobreza relativa y abstinencia sexual. Su austeridad en lo material y carnal convivía con el compromiso político con la clase trabajadora. Su identificación con el comunismo se resquebrajó cuando descubrió que la Unión Soviética se había convertido en un régimen totalitario, donde se pisoteaban las libertades y una elite burocrática acumulaba bienes y privilegios. Sobrevivió su simpatía hacia los sindicatos como respuesta necesaria a los abusos de un sistema económico que sólo reparaba en los beneficios.
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¡Qué difícil es hacer reír!
Rafael Núñez Florencio - MORIRSE DE RISA

Hacer humor es una tarea muy difícil. ¿Por qué? Supongo que, entre otros muchos motivos, estará relacionado con determinadas actitudes e inclinaciones con que nos asomamos a la vida y nos enfrentamos al mundo, culturalmente hablando. De todos es sabido, por ejemplo, que en nuestro ámbito occidental –y más en nuestro país−, el pesimista tiene un plus de atención y un prestigio inmerecido, mientras que el optimista y el risueño pasan la mayoría de las veces por ingenuos, cuando no simplemente por tontos de baba. El pesimista es el profeta y el optimista representa el candor. Es lo mismo que sucede con la palabra y el silencio: el callado suele beneficiarse de una predisposición a su favor, como si fuese un sabio siempre en potencia, mientras que el locuaz nos despierta un recelo instantáneo. Es frecuente oír a personas graves y circunspectas decir que valoran mucho el sentido del humor. La experiencia me ha hecho desconfiar inmediatamente de ellas. 
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Tiempo para la ira (y II)
Manuel Arias Maldonado - TORRE DE MARFIL

Para alguien en busca de explicación para las turbulencias de nuestra época, Pankaj Mishra tiene una respuesta: todo empezó ayer. Tal como exponíamos aquí la semana pasada, el intelectual británico sugiere en su último y resonante libro −Age of Anger, recién publicado en España con el título de La edad de la ira (Galaxia Gutenberg)− que las raíces del nihilismo contemporáneo hay que encontrarlas en la mezcla de desorientación y resentimiento que provoca la modernidad. Ahora, la globalización ha expandido el alcance del proceso de modernización y generado nuevas formas de dislocación. Paradójicamente, aduce Mishra, son los propios principios de la modernidad liberal los que provocan reacciones agresivas en su contra: quienes pretenden ser individuos libres y autónomos se desesperan ante la imposibilidad de serlo. Y la razón de que no lo sean está en las desigualdades socioeconómicas globales, consecuencia a su vez del fracaso de las elites liberales a la hora de honrar sus promesas emancipatorias. De ahí el resentimiento, la frustración, la violencia.
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El bienestar aviar y la producción de huevos
Francisco García Olmedo / Jaime Costa - EL PAN DE NUESTROS DÍAS

Una conocida mía cuyo comportamiento alimentario venía rondando la ortorexia, esa preocupación morbosa por los alimentos, sorprendió gratamente a su círculo de amistades cuando decidió incorporar los huevos a su dieta. Empezó a comprar éstos en una granja ecológica, a la que acudía a comprarlos en persona, y le congratulaba el buen aspecto que tenían los gallineros al aire libre donde los ponían las gallinas. Un buen día se le ocurrió preguntar al granjero qué hacían con las gallinas cuando dejaban de poner huevos. Éste contestó: «¡Las mandamos a una residencia para gallinas ancianas. No te…!» A partir de ese momento dejó de consumir huevos y sus amigos volvieron a preocuparse por su salud.
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Disonancia cognitiva
Julio Aramberri - LA CHINA DE XI JINPING

Posiblemente Xi Jinping sea, desde Mao Zedong, el dirigente comunista chino más tentado por la ambición. Esto significa dos cosas. La primera, que tiene grandes planes: por eso es ambicioso. La ambición –querer algo con vehemencia– no es, de suyo, una pasión insana. Que llegue a serlo depende de sus fines y, sobre todo, de los medios con que se despliega. La segunda –y este es el problema–, que los planes de Xi y su grupo dirigente se resumen en devolver a China el papel central que desempeñó durante siglos en el Este de Asia y del que, en la versión nacionalista que los comunistas comparten con sus antiguos enemigos del Kuomintang, fue desposeída por los tratados desiguales impuestos por las potencias coloniales. Ese siglo de humillaciones, insisten, se ha ido para nunca más tornar, cosa cierta de la que a continuación deducen que ha sonado la hora global de China.
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Recuerdo de Trujillo
Rafael Narbona - VIAJE A SIRACUSA

No he olvidado su aspecto ni su voz, pero no recuerdo sus nombres. Él era alto, con los ojos azules y una calvicie aliviada por una hilera de pelo blanco que corría por su nuca. Su voz era grave y solemne, casi de barítono. A medio camino entre los cuarenta y los cincuenta, su altura descomunal le obligaba a inclinarse para mantener una conversación, acentuando su aspecto de gigante tranquilo. Más tarde averigüé que participaba en las procesiones de Semana Santa con hábito de nazareno, rompiendo la simetría de su cofradía con un capuchón puntiagudo que sobresalía como un viejo ciprés plantado tras la pequeña tapia de un cementerio. Desde lejos, el cirio que portaba casi parecía un faro en mitad de un mar cárdeno, rojo y blanco. Ella era morena, con los ojos castaños y con una estatura mediana que se encogía cuando caminaba al paso de su marido, lento y ceremonioso. 
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Tiempo para la ira (I)
Manuel Arias Maldonado - TORRE DE MARFIL

En otoño de 1922, la Galleria Pesaro de Milán acogió la primera exposición colectiva del grupo de artistas pronto conocidos como Novecento Italiano, quienes, junto a los pintores romanos reunidos alrededor de la revista Valori Plastici, conforman el grueso de un movimiento significativamente denominado «Vuelta al orden». Durante los primeros meses de este año, hemos podido ver en la Fundación Mapfre de Madrid una exposición a ellos dedicada, jalonada así por la obra de artistas tan notables como Giorgio de Chirico y su hermano Alberto Savinio, Felice Casorati o Giorgio Morandi. Retorno a la belleza es el título elegido por los organizadores, pero merece la pena tomar en consideración el sentido del «orden» al que pretendían regresar los miembros del movimiento y las razones que explican ese deseo de restauración: la Primera Guerra Mundial había dejado Europa llena de cadáveres y se imponía un sentimiento de nostalgia por la armonía perdida. No es casualidad que el mismísimo Benito Mussolini asistiera a esa exposición inicial, cercanos como eran muchos de los novecentistas a una familia política que el 30 de octubre de ese mismo año se había hecho con el poder en la joven Italia. 
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El cianuro: veneno natural de la yuca y otras especies vegetales
Francisco García Olmedo / Jaime Costa - EL PAN DE NUESTROS DÍAS

Leo en el periódico que varias personas han muerto en Venezuela por consumir la raíz de la yuca o mandioca (Manihot esculenta), alimento básico para varias decenas de millones de habitantes en áreas tropicales y subtropicales de América, África y Asia. Domesticada en Sudamérica hace unos cuatro milenios, esta especie es el alimento amiláceo por excelencia en muchas culturas culinarias. Desde su domesticación se han generado variedades más o menos venenosas, designadas amargas o dulces según su contenido en cianuro (ácido cianhídrico o prúsico). Sólo una fracción minoritaria del cianuro presente en las raíces y en ciertos tejidos de la planta se encuentra como cianuro libre (10-15%) y el resto está como cianuro combinado (85-90%). Una enzima presente en la planta, la linamarasa, puede liberar el cianuro combinado cuando, por trituración, la enzima accede a su sustrato. 
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