ARTÍCULO

Una política verde

Trotta, Madrid
Trad. de Óscar Ayala
308 págs. 3.300 ptas.
 

Es evidente que en las sociedades democráticas está aumentando la preocupación por los problemas ecológicos y por la conservación del medio ambiente. Este hecho se refleja en una mayor sensibilidad medioambiental por parte de los ciudadanos, en el propio discurso político, en los programas de los partidos políticos y también en la importancia creciente de las políticas medioambientales. A esta verdeización de la política contemporánea ha contribuido poderosamente el ecologismo, un fenómeno complejo en el que convergen una teoría política propia junto a un conjunto de prácticas derivadas de la acción de los movimientos y de los partidos verdes, que para muchos lo convierten en una auténtica ideología política contemporánea que debe ser incorporada de pleno derecho junto a las ya clásicas como el liberalismo y el socialismo. Esta mayor presencia del ecologismo en el plano de lo político se percibe también en la consolidación electoral de los partidos verdes en Europa y en las coaliciones que junto a la socialdemocracia han propiciado la gobernabilidad de países como Alemania. La cuestión aquí es si es posible dar sentido a los retos que plantean las cuestiones ecológicas, teniendo en cuenta su importante capacidad de difusión intersticial dentro de nuestros sistemas políticos.

La gran aportación de este libro es hacer posible entender esta intersticialidad política de las cuestiones ecológicas desde una labor de clarificación conceptual de lo que entendemos por política verde. Su logro final es demostrar que pensar el ecologismo implica comprender su heterogeneidad desde una posición epistemológica y una definición que hacen inteligibles un fenómeno político complejo. Desde esta perspectiva, el autor nos presenta una acertada y completa selección de textos ya clásicos dentro del pensamiento político verde contemporáneo, excelentemente comentada y estructurada, que nos da una interesante visión sobre las teorías y los problemas que son objeto de preocupación de los principales teóricos verdes. La contribución de Andrew Dobson al pensamiento verde contemporáneo ya es conocida en nuestro país y ha sido objeto de atención en estas mismas páginas (véanse los núms. 9 y 38 de Revista de libros). Su trayectoria intelectual refleja un tránsito desde sus primeros libros, en los que analizó con rigor la filosofía política de Ortega y Gasset y de SartreAn Introduction to the Politics and Philosophy of José Ortega y Gasset, Cambridge University Press, Cambridge, 1989, y JeanPaul Sartre and the Politics of Reason. A Theory of History, Cambridge University Press, Cambridge, 1993. hacia la política verde. Este giro empezó a manifestarse desde finales de la década de los setenta y comenzó a hacerse más intenso debido a su vinculación activa dentro del movimiento antinuclear en los ochenta, un momento decisivo tanto en la teoría como en la práctica política del ecologismo, que contribuyó a generar una etapa de apogeo del pensamiento verde en la comunidad académica anglosajona. Así, su primer libro sobre el tema, Green Political Thought, publicado inicialmente en 1990 y corregido en profundidad en su segunda edición de 1995 (esta última es la que se tradujo al castellano bajo el título Pensamiento político verdePensamiento político verde. Una nuevaideología para el sigloXXI, Paidós, Barcelona, 1997.), se convirtió muy pronto en un punto de referencia dentro de la disciplina. Un año más tarde, en 1991, publicó un segundo libro, The Green Reader. Essays Toward a Sustainable Society, la antología de textos cuya versión castellana es objeto de esta reseña. Se trata, pues, de dos libros estrechamente relacionados tanto por el contexto histórico e intelectual como por la proximidad de su proceso de gestación.

En cualquier caso, lo decisivo de la publicación de ambas obras en castellano es la disponibilidad de dos libros complementarios que participan de un criterio epistemológico fundamental, que contribuye a pensar sobre el ecologismo de otra manera en dos aspectos fundamentales: en primer lugar, justificando su carácter de ideología contemporánea y, por otro, dotando de orden a un corpus teórico muy diverso que permite comprender los perfiles del debate sobre la naturaleza del ecologismo. Este criterio epistemológico formulado en su libro anterior, Pensamiento político verde, es la distinción entre ecologismo y medioambientalismo, según la cual la diferencia al abordar los problemas medioambientales de ambos radica en la necesidad o no de cambios radicales en nuestra vida social y política para solucionarlos, haciendo del ecologismo una ideología radical frente al statu quo y reduciendo al medioambientalismo a una mera aproximación administrativa a los problemas con él relacionados. Esta distinción se prolonga en Pensamiento verde: una antología, con la diferencia entre los términos conservacionista y verde, cuando afirma: «A lo largo del presente libro utilizaré conservacionista para aludir a aquellos que piensan que los problemas medioambientales tienen solución en el seno del actual sistema económico y político, y usaré verde para referirme a los que creen que la sostenibilidad depende de que se cambie el sistema en sus fundamentos. De este modo, los verdes centran su análisis de los problemas medioambientales en una crítica de la política y la economía actuales; por otro lado, nos proporcionan una serie de sugerencias para el cambio político y económico» (págs. 11-12). En efecto, lo que une a los verdes son dos grandes principios: por un lado, la crítica a un crecimiento ilimitado en un planeta cuyos recursos son limitados y, por otro, la defensa como único modelo de sociedad viable de una sociedad sostenible. Esto implica que «la política verde va más allá del conservacionismo. Comienza con los problemas medioambientales, pero no termina con ellos. Indaga las causas de la degradación y las encuentra en la política y la economía del crecimiento, que es precisamente la política y la economía perseguida por la práctica totalidad de las sociedades del planeta. Para abogar por su visión de la sostenibilidad, los verdes combaten muchos de los presupuestos de la sociedad finisecular, y hallan nuevos motivos para respaldar aquéllos con los que están de acuerdo» (págs. 1213). Esta definición de la política verde determina los ejes temáticos del libro. Así, por ejemplo, los diversos planteamientos críticos al modelo de crecimiento ilimitado, propio de las sociedades occidentales, aparece reflejado en los diversos textos de la primera parte. Por otro lado, algunas de las propuestas del modelo de sociedad sostenible que propugnan los verdes es objeto de la segunda. A esto habría que añadir una tercera que presenta algunas de las propuestas económicas alternativas de los verdes, mientras que la dimensión estratégico-política y los fundamentos de la política verde son el objeto de la cuarta y la quinta parte, respectivamente.

El resultado final es una excelente antología del pensamiento político verde que refleja muy bien su status quaestionis hasta principios de la década de los noventa. Sin que esto suponga una crítica al libro, ya que desde una perspectiva actual ninguno de los textos ni de los autores son prescindibles, no cabe duda de que el propio desarrollo académico y la evolución de los partidos verdes en esta década haría necesario introducir nuevos planteamientos: en el ámbito de la teoría, por ejemplo, el debate reciente sobre liberalismo y ecologismo, que afecta profundamente a la teoría de la democracia verde. Igualmente, en el ámbito de la estrategia política, y por considerar sólo un aspecto representativo, el debate del camino parlamentario ya no se plantea de forma tan radical como en la década de los ochenta, cuando el modelo de partido verde representaba una nueva forma de hacer política. En este sentido, la consolidación electoral y la política de coaliciones con gobiernos de izquierda muestran un cambio de orientación muy significativo respecto a los planteamientos de hace diez o quince años. Lo único que podemos sugerir desde estas páginas es que el profesor Dobson –que en la actualidad está inmerso en otros debates más recientes de la teoría política verde contemporánea, tales como la sostenibilidad y la justicia ambiental o el desarrollo de la ciudadanía ecológica– prepare una segunda edición de este libro en la que recoja algunos de estos nuevos temas. En una palabra, estamos en presencia de un libro que nos permite conocer mejor el pensamiento verde y esperemos que sea otro paso más para una introducción más sistemática en nuestro país de una disciplina emergente dentro de la comunidad académica anglosajona y que merece, sin duda, una atención mucho mayor.

01/06/2001

 
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