ARTÍCULO

La democracia española puesta a prueba

Alianza Editorial, Madrid, 1996
224
 

Ensayo de sociología descriptiva más que documento histórico, y también crónica interpretativa más que periodística, el libro de Pérez Díaz es una implícita reflexión sobre lo que ya se conoce como modelo español de transición de la dictadura a la democracia. Recurriendo a algunas categorías sociológicas, principalmente a la de «sociedad civil», el autor explica cómo fue posible ese tránsito pacífico del franquismo autoritario a la monarquía constitucional. Al concepto de «sociedad civil» se ha referido Pérez Díaz en varias obras anteriores, donde se ocupó de manera más monográfica de los temas que ahora aborda con un tratamiento más ensayístico.

Enumera el autor los factores principales que contribuyeron a la formación de una incipiente sociedad civil durante el franquismo que posteriormente posibilitó su rápida, profunda y pacífica transformación en un sistema democrático: la sustitución de la economía autárquica por la integración en el mercado internacional; la influencia del turismo y de la emigración de la población laboral; la sujeción de la arbitrariedad del poder político a un principio de interdicción mediante la promulgación de la Ley de Procedimiento Administrativo y otros textos legales. En 1976, dice Víctor Pérez Díaz, había una embrionaria sociedad civil, había cambiado la mentalidad de la Iglesia, como consecuencia del Concilio Vaticano II, se habían transformado las costumbres y, sobre todo, se compartía un expreso sentimiento de olvido de la guerra, un deseo generalizado de conciliación y de adaptación a las formas políticas de la cultura europea circundante.

A partir de aquí la confiada descripción del proceso de transición es sustituida por el aumento de los motivos de inquietud. Alternando anécdotas más próximas a la crónica periodística con comentarios característicos de la descripción sociológica, Pérez Díaz analiza los sucesos que condujeron de la apurada victoria socialista de 1993 a la derrota electoral en 1996.

La alternancia en el poder no se produjo como consecuencia de un cambio normal de las actitudes electorales en una democracia consolidada, sino a causa de un grave deterioro de la credibilidad política. La corrupción enturbió el debate político. Alarma al autor que el presidente del Gobierno no se sintiera concernido por los abusos cometidos en su nombre por altos responsables del gobierno o del partido socialista. Al fin, se sintió alarmado por un inesperado incidente durante una visita a la Universidad Autónoma de Madrid en la cual los estudiantes le increparon como responsable de la corrupción. Pérez Díaz desciende al anecdotario personal y narra la impresión que le produjo el haber participado durante varias horas junto con un nutrido grupo de intelectuales en una reunión en la que Felipe González, aparentando escuchar a los especialistas, trató constantemente de persuadir al selecto auditorio sobre la bondad de su gestión. Perplejidad le causa la aceptación resignada de la juventud de la alta tasa de paro que ha caracterizado la vida laboral durante el docenio socialista.

Para explicar esta juvenil pasividad, Pérez Díaz repara en que la familia se ha transformado en institución de auxilio social. El refuerzo de los lazos familiares ha generado un sistema añadido de cooperación encubierta sin cuya consolidación resultaría inexplicable la sumisa sociabilidad de las nuevas generaciones obligadas al paro y a retrasar indefinidamente su emancipación. Puntualiza que una política que desemboca en una tasa de paro que duplica la media europea ha tenido que ser forzosamente equivocada. El paro llegó a descender hasta el 16%. Si luego aumentó fue a causa de la huelga de 1989, de las concesiones que tras ella se hicieron a los sindicatos y al error de cálculo del Gobierno que consideró que podría aprovechar una fase de crecimiento de la economía internacional cuando ya había entrado en período de recesión. 1992 fue el año de la verdad. Tras el decorado festivo de la Expo y la Olimpiada, la crisis larvada se hace patente en toda su intensidad.

Lo importante del libro de Víctor Pérez Díaz no está tanto en lo que cuenta como en las categorías que utiliza para contarlo. Se lamenta del progresivo deterioro del debate público en el que los argumentos tribales y mágicos han sustituido a las formas racionales de controversia. De la propia descripción emana implícitamente una crítica de fondo cuyo valor reside principalmente en el uso de categorías analíticas que permiten al narrador mantener la imparcialidad de sus descripciones. Lo más importante, pues, no es el severo tono crítico que contiene, pues no es, en este aspecto, novedoso, sino el distanciamiento metodológico del que fluye la crítica implícita y la actitud deliberadamente distanciada, garantía de neutralidad, de quien la hace. 

01/12/1996

 
COMENTARIOS

Jorge 16/01/14 21:25
¿Qué fue de los puntos y aparte?

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