ARTÍCULO

Voces menudas

Trad. de Paloma Gil Madrid, Siglo XXI
XII + 293 págs. 24,81 €
 

El evocador título de este importante libro procede directamente del dietari del curtidor catalán del siglo XVII Miquel Parets. Sin saberlo Parets, su posterior traductor al castellano insertó un pasaje en el diario que sugería que el texto sólo podía explicarse por un «loco atrevimiento». El traductor insinuaba además, no sin sarcasmo, que el diario era «mui grande empresa», comparable al audaz pero desastroso intento de otro artesano, el mítico Dédalo y su hijo Ícaro, de volar hasta el sol.

Pero si el problema de Parets era realmente una combinación de «loco atrevimiento» y de una ambición injustificada, lo compartía con otros cientos de artesanos (y artesanas) europeos a quienes también les pareció conveniente escribir textos que iluminaran aspectos de sus vidas privadas. Los textos resultantes, conocidos diversamente como «documentos personales», «historias de vidas» o «narraciones personales», son las principales fuentes de Amelang y las utiliza para reclamar una muy necesaria atención hacia su existencia misma, así como para explicar su importancia para la historia de la autobiografía en la Edad Moderna.

El libro comienza con un estudio del propio género autobiográfico. Tradicionalmente definida como una narración en primera persona de la vida de alguien, la autobiografía se asocia por regla general con textos clásicos como la Vida de Teresa de Ávila o las Confesiones de Jean-Jacques Rousseau, el supuesto creador del escrito autobiográfico moderno e introspectivo. Amelang, sin embargo, amplía el género hasta incluir toda forma de escrito que incluya cualquier viso de expresión personal: diarios, mémoires, libros de cuentas, libri di ricordanze, livres de famille, crónicas, cartas y relatos de viaje, una lista que podría haberse ampliado fácilmente hasta incluir los datos autobiográficos contenidos en actas judiciales y, al menos en España, en los documentos del Santo Oficio y las «relaciones de méritos» preparadas por quienes pretendían ocupar puestos en la monarquía y en la Iglesia. La enorme abundancia de estos textos –en un apéndice de la edición original inglesa del libro puede encontrarse una completa bibliografíaJames S. Amelang, The Flight of Icarus. Artisan Autobiography in Early Modern Europe , Stanford, Stanford University Press, 1998. – le permite a Amelang concluir que los escritos autobiográficos fueron mucho más habituales en la Europa católica y protestante de lo que piensan los estudiosos de la literatura y, si volvemos a pensar únicamente en España, mucho más abundantes de lo que sugieren las compilaciones y los estudios clásicos de Manuel Serrano y Sanz, José María de Cossío, Margarita Levesi y otrosMe refiero a Manuel Serrano y Sanz, Autobiografías y memorias coleccionadas e ilustradas (1905), José María de Cossío, Autobiografías de soldados (1956), y Margarita Levisi, Autobiografías del Siglo de Oro (1984), así como Randolph D. Pope, La autobiografía española hasta Torres Villarroel (1974). .

El empleo por parte de Amelang del término «popular» es igualmente flexible. Aunque lo asocia fundamentalmente con artesanos urbanos como Parets, también lo utiliza en relación con tenderos y mercaderes de diferentes tipos. Se incluye también a artistas como el famoso escultor florentino Benvenuto Cellini junto a gente del campo: labradores, pastores, etc. También los soldados aparecen clasificados dentro de esta rúbrica junto con diversas monjas que escribieron «autobiografías espirituales» siguiendo el modelo de Teresa de Ávila. A pesar de esta diversidad, estos hombres y mujeres tenían una sola cosa en común. Al igual que Parets, hicieron de la autobiografía una costumbre, una parte esencial de sus vidas cotidianas.

Los motivos que subyacen a estos textos autobiográficos son tan diversos como las personas que los escribieron. En algunos, los asuntos espirituales son primordiales; en otros, una sensación de deber público, algo que resulta especialmente relevante en el caso de Parets en la medida en que llevó su dietari, que es fundamentalmente una crónica de acontecimientos vividos en Cataluña por un testigo presencial, más para honrar a su patria que para escribir sobre sí mismo. Las lealtades a la familia y al gremio son esenciales en otros textos, y luego está el pastor escocés, James Hogg, que admitió cándidamente que «me gusta escribir sobre mí mismo; de hecho, pocas cosas hay que me gustan más» (pág. 172). «¿Loco atrevimiento?» En este caso, quizás. Los motivos varían, como Amelang se apresta a admitir, aunque también relaciona la aparición de estos documentos personales –y su número aumentó durante los siglos XVII y XVIII – con una serie de fenómenos culturales más amplios, incluidos los mayores índices de alfabetización y la creciente familiaridad con los libros. Por otro lado, muchas de estas autobiografías fueron en su origen construcciones orales más que escritas y su redacción solía requerir la ayuda de colegas y amigos. A este respecto, la autobiografía era un acto tan colectivo como individual y sólo raramente estaba íntimamente conectada con el «yo», otra de las supuestas señas de identidad de la moderna autobiografía. Finalmente, merece la pena señalar que pocas de las autobiografías que aparecen en este estudio se concibieron con la idea de que circularan en manuscrito, y no digamos ya de que se imprimieran en forma de libro. La mayoría eran documentos privados, concebidos fundamentalmente para el uso exclusivo bien de la familia o de los amigos, y se diseñaron para transmitir una información de un tipo muy concreto.

El análisis de Amelang de estos textos no es en absoluto exhaustivo y, de hecho, sólo el dietari de Parets, que constituye el eje de todo el volumen, aparece plenamente contextualizado y debidamente aclarados su contenido y su significado globales. A Amelang, conocido por lo demás por sus numerosas contribuciones a la historia catalana, hay que reconocerle, sin embargo, el mérito de haber escrito un estudio lúcido e inteligente que redefine la autobiografía y, lo que es igual de importante, de modos que brindan nuevas perspectivas de la historia de la cultura popular europea.
 

Traducción de Luis Gago.

 

01/12/2004

 
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