ARTÍCULO

Todo sobre el ejército español

 

Desde la primera página de este libro, Fernando Puell señala y lamenta la «incomprensible» preterición de lo militar en nuestros estudios historiográficos, a pesar del incuestionable protagonismo que el ejército ha tenido en la historia española contemporánea. Esta es una queja ya tópica entre quienes, de un modo u otro, nos hemos acercado al tema. Pero afortunadamente el olvido de lo castrense comienza a ser reparado, como viene a poner de relieve la aparición en nuestro panorama académico de una síntesis tan completa como la que ahora reseñamos.

Dicha síntesis, obviamente, sólo es factible sobre la base de numerosas monografías y estudios sectoriales anteriores, como bien sabe el autor, pionero, por ejemplo, con el estudio de las reformas de Cassola (malogrado ministro de la Guerra bajo Sagasta) al final de los años setenta, hace ya casi veinticinco años, cuando las modas dominantes en la investigación histórica iban por senderos bien distintos. En este sentido, la coherencia y, sobre todo, la progresión de las aportaciones de Puell resultan patentes, y hasta sorprenden por su fecundidad, dado que en pocos años ha abarcado la historia militar desde el Ancien Régime –punto de partida de su tesis doctoral, El soldado desconocido (1996)– hasta Gutiérrez Mellado, aparte de otras colaboraciones sólo menores en extensión (la cuestión militar en Cánovas, en el 98, etc.) y el libro que ahora comentamos.

Con todo ello quiero poner de relieve que pocos estudiosos en nuestro país están en las condiciones de partida de este autor, que aúna a su vez en su persona la doble cualidad de militar profesional y de historiador. Aspecto nada baladí para estudiar, con conocimiento de causa y sin complejos, desde dentro, algunos aspectos siempre delicados: pretorianismo y corporativismo, errores y fracasos, rumbos errados y aspiraciones poco justificables. No se sugiere, ni mucho menos, que sea esta la única realidad en la trayectoria del ejército español (más bien en este libro se subraya lo opuesto, una cierta «normalidad» institucional), pero el analista puede hablar aquí, cuando hace falta, de «coto cerrado», impunidad o «reaccionarismo» (págs. 90-91) con la confianza de que esas apreciaciones pueden ser recibidas en el seno del estamento sin las suspicacias o el resquemor que despiertan esas mismas palabras cuando las usan historiadores civiles.

En otro sentido no menos importante, esta historia está hecha desdedentro, y bien que se nota: en la facilidad, y hasta diríamos, la frescura del investigador, para hablar con absoluta familiaridad de los más diversos aspectos internos, empezando naturalmente por la mentalidad o la psicología militar, y siguiendo con el ambiente del cuartel o las aspiraciones de la oficialidad, y culminando con los aspectos técnicos relativos al armamento, la estructura del mando o la legislación, que suelen ser relegados u olvidados, por ignorancia, por la mayoría de los tratadistas. Todo ello está expuesto en un lenguaje claro y directo, muy funcional, al margen de tecnicismos que aquí, más que nunca, serían extemporáneos, pues la obra asume desde su base, en sus principios metodológicos y estructura, con todas sus consecuencias, la función de orientar al neófito en este ámbito de conocimiento.

Esas consecuencias aludidas –positivas y negativas– derivan, como podrá ya colegirse, del propio anhelo de globalidad que anima a la obra. Puell, en un esfuerzo loable, ha querido que no se le quede casi ningún aspecto relevante en el tintero, de modo que en sus páginas se puede asistir a un despliegue alternativo, o mejor dicho, imbricado, de alusiones históricas, políticas, legislativas, sociológicas, psicológicas, estratégicas, sobre renovación del material y organización interna, etc. Por lo general, la yuxtaposición de esos elementos está bien resuelta, con esa apariencia de falsa facilidad que distingue a los libros bien escritos. Pero el peaje inevitable es dejar con frecuencia sólo esbozado, y lo que es peor, en ocasiones desdibujado, el asunto que se aborda.

Por citar tan sólo un ejemplo, es difícil asumir, ya desde su formulación, el forzadísimo paralelismo (págs. 220-221) entre la UMD (fruto del descontento minoritario y democrático contra un régimen dictatorial) y las Juntas Militares de Defensa (bastante menos minoritarias, y sobre todo fruto del pretorianismo rampante y el antiparlamentarismo), pero resulta todavía más frustrante que, una vez arrojada la piedra, el autor renuncie (o, en este caso tanto da, tengo que renunciar obligadamente por razones de espacio) a justificar esa afirmación, que tiene la dudosa virtud de no satisfacer al iniciado y al mismo tiempo desorientar al profano.

Da la impresión de que, constreñido por unos límites muy estrictos, el autor se debate con frecuencia en un quiero (ir más allá) y no puedo, sin que logre alcanzar siempre el término medio, es decir, la expresión adecuada o la caracterización más correcta. Sólo así puede entenderse la insatisfactoria valoración del papel del ejército en un momento tan trascendental para su historia como la sublevación de 1936. El autor despacha el análisis del contexto sociopolítico del levantamiento con una referencia desafortunada al argumento clásico de los militares sublevados: la revolución bolchevique que se preparaba en España (págs. 150-151). Consciente de que este es el período más sensible, Puell parece adoptar a partir de aquí un tono más aséptico, sugiriendo implícitamente que el militarismo y el antimilitarismo eran temas decimonónicos.

En parte como consecuencia de ello, y sobre todo por la perspectiva normalizadora adoptada por el autor, la guerra y el régimen que le sigue, presidido por un militar, quedan en una discreta penumbra, como aspectos no esencialmente relevantes en el devenir de la institución militar. Es verdad que esta no es una historia política del ejército, a la usanza de la clásica de Payne, o las divulgativas de Seco Serrano y Cardona, por no citar las más específicas de Ballbé o Lleixà. Pero en su conjunto –esta es una impresión muy personal– este recorrido por la historia de la milicia, desde los Reales Ejércitos al tecnificado cuerpo profesional de fines del siglo XX , sortea en demasía los aspectos conflictivos y proporciona una imagen excesivamente lineal y racionalista de una institución que ha vivido y sufrido como pocas los avatares de la historia española.

Peccata minuta que no empañan el buen sabor de una obra densa y cuidada, que se completa además con unos magníficos y extensos apéndices documentales (glosario, cronología, mapas) y una selección bibliográfica comentada. Sin duda, un punto de referencia indispensable para todo el que quiera acercarse al estudio del ejército español en cualquiera de sus facetas.

01/01/2001

 
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