ARTÍCULO

Democracia y revolución en Andalucía

 

En los últimos años, el movimiento democrático y republicano que se desarrolló en España durante el reinado de Isabel II ha sido objeto de una creciente atención historiográfica y de una profunda renovación interpretativa. El demorrepublicanismo ha comenzado a analizarse desde el punto de vista de las culturas políticas, lo que ha promovido un mayor interés por los discursos, conceptos e imaginarios demorrepublicanos, y por su práctica política, sus rituales y símbolos y sus espacios de sociabilidad. Desde esta perspectiva, han aparecido estudios generales sobre la evolución discursiva y organizativa de los sectores demorrepublicanos, biografías de personalidades relevantes y trabajos sobre algunos de los periódicos más importantes. Se han publicado también algunas investigaciones que tratan el demorrepublicanismo en su dimensión local, como los de Manuel Morales para Málaga y Anna María García y Genis Barnosell para Cataluña. Este tipo de trabajos –todavía muy escasos– resultan fundamentales para profundizar en las particularidades regionales/locales de los discursos, en la práctica política municipal y/o provincial, y en las formas de organización, encuadramiento y politización popular.

Este es precisamente el objetivo del historiador británico Guy Thomson, que en su último libro analiza la evolución de la vida política y el activismo democrático, desde el Bienio Progresista hasta la Restauración, en una región de la Andalucía oriental situada entre Málaga y Granada en la que destacan las ciudades de Loja, Antequera y Alhama. Una región en la que las divisiones políticas eran especialmente intensas ya que, por un lado, constituyó el área de influencia caciquil del espadón moderado Ramón María Narváez, oriundo de la primera ciudad, y por otro, fue escenario del intenso activismo –principalmente clandestino– de unos crecientes grupos demócratas y republicanos. Estos últimos, en efecto, lograron un amplio seguimiento popular gracias a la distribución y lectura de periódicos (La Discusión, El Pueblo, La Democracia) y al establecimiento de una amplia red de sociedades secretas carbonarias. La región compartía, además, una situación caracterizada por una débil presencia del clero pastoral, por una economía eminentemente agraria en la que se sucedían crisis periódicas de subsistencia y por importantes tensiones derivadas de la desamortización.
Thomson ha llevado a cabo su trabajo a partir de informes policiales, militares y judiciales provenientes de varios archivos municipales, del Archivo Provincial de Granada y del Servicio Histórico Militar (Madrid y Segovia), así como de un estudio pormenorizado de la correspondencia que mantuvo Narváez con diversos funcionarios de estas localidades (como Antonio Guerola), custodiada en el Archivo de la Real Academia de la Historia. De este modo ha podido reconstruir minuciosamente la estructura económica y social de los distintos municipios, las facciones políticas existentes en el seno de los mismos y sus cambiantes relaciones de fuerza, los procesos electorales, las tensiones entre los gobiernos municipales y los provinciales, las iniciativas tomadas por los ayuntamientos y sus respuestas ante problemas de carestía, desempleo y protesta social. Asimismo, Thomson describe con todo detalle las maniobras de Narváez para convertir a Loja en un municipio de orden y religión, sus presiones para lograr el control de los puestos de influencia en la región y el funcionamiento de sus redes clientelares y familiares.
Pero lo más importante, a mi juicio, es el análisis que realiza Thomson del desarrollo del movimiento democrático en la mencionada región. Explica el activismo llevado a cabo por los sectores de esta tendencia en circunstancias de apertura política, a través sobre todo de la fundación de sociedades públicas de lectura, de la participación en los gobiernos municipales y de la incorporación en las milicias. Y, en los momentos de mayor cerrazón o represión, mediante el establecimiento de una red de sociedades secretas de corte carbonario fuertemente influidas por Garibaldi, del que, en algunos momentos, llegó a esperarse algún tipo de colaboración. Thomson analiza el alcance, el funcionamiento y la estructura de las distintas sociedades secretas (organización de los miembros, dirección, cuotas, reclutamiento, ritos y juramentos iniciáticos, mecanismos de ayuda mutua y coerción), así como su papel en la organización de protestas, huelgas y, principalmente, de las conspiraciones e intentonas revolucionarias que se produjeron de 1857 a 1868, con una atención especial a la sublevación de 1861 (los centros implicados, los trabajos preparatorios de los cabecillas y el desarrollo, cuando hubo lugar, de las insurrecciones). Thomson identifica en muchos casos a los principales líderes locales, por lo general veterinarios, médicos, farmacéuticos, barberos, sombrereros, músicos o sastres, y también realiza una minuciosa descripción de las respuestas al asociacionismo y la conspiración de las autoridades locales a lo largo del período estudiado (permisividad en ocasiones –en particular por parte de los gobiernos de la Unión Liberal como medio de frenar al moderantismo–, detenciones, sentencias, ejecuciones). Thomson niega el carácter utópico de las diversas intentonas, señalando que en la mayoría de los casos existían expectativas que tenían cierta base «real», debido a la existencia de promesas de apoyo de líderes nacionales o extranjeros, o a un contexto de ausencia de fuerzas policiales o militares. Se trataba de iniciativas –explica– movidas por aspiraciones puramente democráticas y lideradas por sectores de las clases medias. Sin embargo, la ausencia en el libro de un análisis de los discursos de dichos sectores, de la manera en que eran recibidos e interpretados los programas de los periódicos madrileños (por ejemplo, si fuera posible, a través del estudio de la prensa democrática local), impide conocer de qué democracia se trataba, los significados del socialismo y la política para estos sectores y, en definitiva, la manera en que fue constituyéndose una identidad democrática y republicana entre los miembros de las asociaciones. Impide, además, dar una respuesta satisfactoria a una pregunta fundamental que se formula en la introducción de la obra: ¿por qué la política española previa a la Restauración fue tan conflictiva? En cualquier caso, el libro de Thomson, por la novedad de los temas que aborda y por la abundancia de datos que proporciona, constituye una aportación de suma importancia al conocimiento de la cultura política demorrepublicana decimonónica.

01/11/2011

 
ENVÍA UN COMENTARIO
Nombre *
Correo electrónico *
Su comentario *
 
 
 
 

Normas de uso
Los comentarios en esta página pueden estar moderados. En este caso no aparecerán inmediatamente en la página al ser enviados. Evita las descalificaciones personales, los insultos y los comentarios que no tengan que ver con el tema que se trata. Los comentarios que incumplan estas normas básicas serán eliminados.

 
Deseo mostrar mi email públicamente
 
He leído y acepto la cláusula de privacidad.
 
 
 
Por favor, para evitar el spam necesitamos que resuelvas la siguiente operación matemática:
5 + 3  =  
ENVIAR
 
 
OTROS ENSAYOS DE FLORENCIA PEYROU
RESEÑAS

 

BÚSQUEDA AVANZADA

Te animamos a bucear en el archivo de Revista de Libros. Puedes realizar tus búsquedas utilizando los siguientes criterios.

Todas las palabras
Cualquiera
Coincidencia
ENVIAR


Apúntate al boletín de Revista de Libros
ENSAYOS ANTERIORES
RDL en papel 187
RESEÑAS
 
  Apúntate a RdL
BLOGS
 
  Archivo RdL
 
Patrocinadores RDL