ARTÍCULO

Hoy, comamos y bebamos y...

Espasa Calpe, Madrid, 1999
201 págs. 2.700 ptas.
 

Luis Goytisolo era, hace unos veinte años, uno de los escritores más emblemáticos de la modernidad narrativa: concebía sus novelas como una forma de estilo y su escritura como un espacio discursivo. Los tiempos cambian y con ellos la modernidad parece haber mudado de hábitos y ropajes. La novedad no reside, sin embargo, en sus ropas, que exhalan un olor rancio y estático, sino en unas formas y unos contenidos propuestos por los autores jóvenes –prurito de una posible renovación– que en un corto plazo han acabado por contagiar a todos, incluidos los mayores.

De este modo, se ha instalado en la narrativa española actual una tendencia dominante que trata de reflejar exactamente eso, la actualidad, es decir, la reproducción fiel de actitudes y modos de conducta individuales y colectivos a través de los cuales el lector, o bien puede identificarse y reconocerse con facilidad, o bien, lo que es más cómodo y gratificante para él, identificar y reconocer a los otros en unos comportamientos y unas costumbres ajenas que no comparte, y por tanto, al no sentirse implicado, puede censurar con impunidad desde fuera.

Es como si de repente muchos novelistas hubieran atendido a la llamada de la selva, al grito unánime del costumbrismo comercial, digerible y divertido. Ya no se trata de implicar al lector en los conflictos humanos y en el abismo de la literatura, sino de divertirle con productos de entretenimiento. El cambio ha sido especialmente llamativo en las últimas novelas de Luis Goytisolo, ya que el autor ha suplantado la complejidad discursiva y la indagación en los interiores del ser humano de su período más valorado por la crítica –recuérdense el ciclo de Antagonía o Estela del fuego que se aleja, por ejemplo– por la narración fluida y transparente que perfila tipos y cuadros de inconfundible esquematismo.

Escalera hacia el cielo, muy alejada en contenidos y formas de los títulos citados, es, sin duda, una novela divertida, presta al entretenimiento, en la que puede verse un toque de ironía crítica, pero nada más. El autor ha sustituido el complejo mundo interior del protagonista individual de sus novelas más valoradas por el movimiento exterior y las relaciones frívolas de un protagonista colectivo que se presenta como un retrato de la actualidad. Son personajes tipo de periodistas, diseñadores, presentadores de televisión, empresarios, fotógrafos, escritores o ejecutivos, todos representativos de la sociedad del bienestar, que viven hacia afuera –en espacios y ambientes de rasgos tópicos– y en las afueras de su identidad y carácter propios.

Es posible, no obstante, ver en esta novela una crítica a la burguesía de nuestros días, que ha puesto la frivolidad y el éxito inmediato entre sus objetivos prioritarios, y la comida, la bebida y el sexo entre sus dedicaciones cotidianas exclusivas, y una crítica a un cuadro social que supone y expresa el ocaso de las ideologías y la renuncia a los valores éticos. Ya no importa aspirar a ser mejor en la vida, sino a ser más que nadie en las diversas relaciones humanas, en especial las eróticas, las profesionales y las económicas. La Historia no existe, sólo cuenta el presente y a nadie le interesa el futuro.

Con todo, esa crítica habría funcionado mejor con otros ingredientes que los elegidos. Goytisolo ha cedido sin reservas a la tentación comercial y ha seguido un modelo narrativo fácil y cómodo que no anima a la participación activa del lector, ya que todo está establecido de antemano y aclarado más tarde con explicaciones y pistas excesivamente explícitas. La razón no es otra que su trama y su estructura, preparadas para la digestión de cualquier estómago, sin descartar a sus personajes planos, sin evolución, sin matices ni contrastes. No es de extrañar que con estos ingredientes las cosas ocurran con evidente anticipación, los personajes entren en contacto por medio de casualidades y equívocos muy delineados y el argumento discurra a través de una construcción mecánica cuyas piezas encajan de modo previsible. El resultado, por tanto, es una novela de entretenimiento y un producto que sólo contribuye a fomentar el mercado editorial.

01/05/1999

 
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