ARTÍCULO

Dos mundos

Espasa Calpe, Madrid, 1997
270 págs.
 

El escritor uruguayo Haroldo Maglia fue finalista del I Premio Primavera de 1997 con su primera novela El lugar vacío. Los veinte y tantos años que lleva el autor viviendo en Barcelona le han dado alguna información con la que configurar su protagonista. Los otros años anteriores, los que vivió en su país de origen, le han cedido la materia paisajista y sociológica con la que ha insuflado las páginas de su novela. Ambos materiales, y una trama no siempre resuelta con la transparencia necesaria, llenan una historia que no acaba nunca de indicarnos con precisión el verdadero problema que apremia a su héroe. No sé si me equivoco demasiado si afirmo que Haroldo Maglia ha concebido El lugar vacío para resolver por medio de la ficción dos cuestiones sentimentales propias; sólo así se comprende que los dos mundos que intenta soldar Maglia –su experiencia uruguaya y la barcelonesa o española– parezcan siempre forzados, nunca como productos de una proyección narrativa, sino como dos necesidades autobiográficas, dos lugares vacíos que nunca terminan de llenarse de literatura.

Veamos un poco la estructura argumental de El lugar vacío. Manuel Moragues es un arquitecto barcelonés (Maglia, acorde con la España de las autonomías, le llama catalán o español, como si no supiera bien qué gentilicio le cuadra mejor, o qué gentilicio pudiera ofender al otro) que es contratado por Teófilo, un empresario uruguayo de origen vasco nacionalizado español. Aunque a veces los pensamientos de Manuel viajen a Barcelona, la acción de esta novela transcurre en Uruguay, más exactamente entre Montevideo y Piedras Altas. Ésta es una pequeña población donde Manuel debe llevar a cabo el encargo de Teófilo, la reconstrucción de una finca. La llegada de Manuel genera en el pueblo un movimiento de situaciones relacionadas con una serie de mujeres. Todas ellas han mantenido y mantienen con Teófilo vinculaciones no siempre claramente dibujadas, no se sabe bien si por falta de exactitud en el dibujo o por una pretendida ambigüedad por parte del autor. A esa especie de embrujo femenino que acampa por Piedras Altas no escapa el mismo protagonista. Al final la historia se salda con un crimen que tiene su causa en un lejano asunto pasional. El segmento uruguayo lo contrapuntea Maglia con referencias a la familia de Manuel en Barcelona, gente de origen inmigrante. La novela termina con el regreso del héroe a su ciudad natal.

Se termina de leer El lugar vacío con la sensación de que Maglia tal vez haya resuelto algún problema personal, pero dejando abiertos algunos interrogantes que no tienen que ver en absoluto con el personaje, ni con la relación de él con los otros seres con los que ha convivido, sino con los que se harán los lectores después de tantos cabos sueltos y una atmósfera insinuada de enigmas pero con nulo peso existencial. Los diálogos de Manuel con los lugareños de Piedras Altas, son por ejemplo, una de las tantas pruebas lamentables de la falta de rigor ficcional de esta novela.

01/09/1998

 
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