ARTÍCULO

Del dicho al hecho

Planeta, Barcelona, 1998
296 págs.
 

Leo Salgado es un joven que vive en un barrio periférico desamparado y ceniciento. Vive con Laura, su madre, que trabaja en una librería del aeropuerto y arrastra una vida de frustraciones junto a su marido, Julio, que es un nuevo rico insensible y vacío. Éste, un buen día, regala una cámara de vídeo a su hijo, sin saber, claro, que con ello está activando un mecanismo perverso e imprevisible. Porque Leo establece enseguida un vínculo enfermizo con Sonia –que así llama a su cámara– por el que nada de la realidad que él vive resulta ajeno al ojo del aparato. Su ambición, a la que Leo denomina «transparencia» o glasnost, es construir una película cuya sustancia sea la realidad misma, sin ceder a cualquier manipulación artística que permita la incursión de lo ficticio. Por eso no duda en acechar continua e impúdicamente a quienes le rodean: a su padre cuando se refocila con su entretenida; a su madre, que también acaba incurriendo en el adulterio con Nazario; al mismo Nazario, el arquitecto a quien su padre ha encargado el proyecto de una mansión desaforada, que acabará convirtiéndose en una obra destructora y destruida; o a Beatriz, hija de este último, personaje desequilibrado que acabará manteniendo una relación indefinible con nuestro protagonista.

El diablo en los ojos, por tanto, intenta jugar dos bazas: el planteamiento de una serie de relaciones sentimentales problemáticas, y el desarrollo del proyecto artístico de Leo, con el que se pretende trazar una reflexión implícita sobre las relaciones entre arte y realidad, entre ética y estética. El interés de ambos propósitos es innegable, como lo es el de cualquier tema que permanezca como los de esta novela: planteados, esbozados, pero huérfanos de un desarrollo narrativo que les preste sustancia artística, ese aliento por el que cobran vida y hondura las simples ideas y ocurrencias, nonatos de la inteligencia creadora. Ferrero ha encontrado un tema, pero su encarnadura literaria no va más allá del trivial happening posmoderno, cuando no se cede a la sociología finisecular. Léanse si no las últimas páginas, donde se aprovecha la divulgación de la película de Leo para sacar a la palestra cuestiones candentes, como el poder de la prensa o los reality shows.

Más incluso que la vacuidad con que –a veces con calzador– se introduce ese «oportunismo temático», importa señalar el fracaso en otros frentes. La narración, por ejemplo, consiste en una sucesión de secuencias breves con las que, a modo de montaje cinematográfico, se intenta hacer avanzar la peripecia en diversos focos narrativos. Ahora bien, la voz narradora no ha sabido manejar con una mínima eficacia esta manera de contar, sino que se ha dejado tentar por la comodidad de alterar fugaces diálogos, impresiones o sucesos, para, en un momento dado, introducir alguna escena relevante que saque a la narración de su empantanamiento, del caos temporal improductivo. Como se puede deducir, el efecto de inverosimilitud que genera esta práctica es bastante notable (de nuevo remito al lector al descabellado y risible desenlace). Una sensación de irrealidad de la que tienen bastante culpa los personajes, que no tienen más vida que la que artificialmente ellos se transfieren al declamarse (los diálogos, pese a su profusión, son de lo peor de la novela), seres cuyos huecos no generan interés, sino que simplemente denotan incapacidad en su construcción.

A todo esto hay que añadir algo que salta a la vista desde la primera página, y es que (hay que emplear estas palabras) Eldiablo en los ojos es una novela muy mal escrita. Por «mal escrita» entiendo la ausencia de una ambición o una habilidad para extraer las palabras del tacho de la cotidianidad previsible y someterlas a una tensión iluminadora, y también entiendo una música significante llamada ritmo de la prosa. No creo que, ni siquiera cuando se aspira a impregnar la ficción de frialdad o sordidez, sea lícito soslayar esta premisa de toda obra literaria.

01/12/1998

 
ENVÍA UN COMENTARIO
Nombre *
Correo electrónico *
Su comentario *
 
 
 
 

Normas de uso
Los comentarios en esta página pueden estar moderados. En este caso no aparecerán inmediatamente en la página al ser enviados. Evita las descalificaciones personales, los insultos y los comentarios que no tengan que ver con el tema que se trata. Los comentarios que incumplan estas normas básicas serán eliminados.

 
Deseo mostrar mi email públicamente
 
He leído y acepto la cláusula de privacidad.
 
 
 
Por favor, para evitar el spam necesitamos que resuelvas la siguiente operación matemática:
3 - 2  =  
ENVIAR
 
 
OTROS ENSAYOS DE JUAN CARLOS PEINADO
RESEÑAS

 

BÚSQUEDA AVANZADA

Te animamos a bucear en el archivo de Revista de Libros. Puedes realizar tus búsquedas utilizando los siguientes criterios.

Todas las palabras
Cualquiera
Coincidencia
ENVIAR


Apúntate al boletín de Revista de Libros
ENSAYOS ANTERIORES
RDL en papel 185
RESEÑAS
 
  Apúntate a RdL
BLOGS
 
  Archivo RdL
 
Patrocinadores RDL