ARTÍCULO

RENTA BÁSICA, REPUBLICANOS, LIBERALES Y DALTONISMO POLÍTICO

 

La Revista de libros me brinda la posibilidad de comentar dos reseñas de mi libro El derecho a la existencia (Ariel, 1999) que se publicaron en el n. o 50 (febrero de 2001). La primera reseña, de cinco páginas, la firma Luis M. Linde y es liberal-conservadora; la otra, escrita por Andrés de Francisco, de una página, es republicana.

Para recordar rápidamente a los lectores de qué va la polémica, apuntaré que en El derecho a la existencia defiendo, normativa y técnicamente, la implantación de un Subsidio Universal Garantizado o Renta Básica (RB, a partir de ahora). La RB se define en el libro así: «Un ingreso pagado por el gobierno a cada miembro de pleno derecho de la sociedad, incluso si no quiere trabajar de forma remunerada, sin tomar en consideración si es rico o pobre, o dicho de otra forma, independientemente de sus otras posibles fuentes de renta, y sin importar con quién conviva». Luis M. Linde (LML, a partir de ahora) dedica las cinco páginas de su reseña a convencer a los lectores de que, por utilizar sus propias palabras, «en el combate político y moral por conseguir una sociedad justa y libre [...] no creo que el SUG (o RB) pueda desempeñar un papel positivo». Esta opinión me parece muy vigorosa. Las razones que para sostenerla apunta LML, mucho menos. Me referiré sólo a una pequeña parte de lo mucho que permitiría discutir la dilatada reseña de LML. Nada diré, en cambio, de sus curiosas lagunas históricas o el fácil golpe de efecto vejatorio dedicado a Robespierre. Los ideales de libertad y democracia encuentran muchas enseñanzas, inspiraciones y fundamentos en la vida y en la obra de Robespierre, pero imposible sería hacerlo en las de los monarcas tiranos y en las de los tiranos no monarcas que ha habido antes, durante y después de la corta vida de este revolucionario francés. Nada diré tampoco sobre la financiación de la RB. Cada vez hay trabajos más sofisticados al respecto y a ellos me remito.

1. El título-consigna ya es toda una declaración de intenciones: «¡Todos al subsidio!». Viene a ser algo así como «¡A vivir del cuento!» o «¡Qué bueno es vivir sin hacer nada gracias al Estado!». Francamente, en mi libro se dan más de 25 ó 30 indicaciones de que no se trata de nada parecido, pero se disculpa la consigna de LML como ardid retórico para predisponer a sus posibles lectores. Además, LML, da en todo momento por supuesto que trabajo es sinónimo de trabajo remunerado. Precisamente el capítulo 4 del libro reseñado por LML está dedicado a razonar sobre la conveniencia de distinguir entre tres tipos de trabajo: el remunerado, el doméstico y el voluntario.

2. «Ningún partido político [...] ha planteado, que sepamos, la puesta en marcha de tal subsidio, ni siquiera como objetivo a largo plazo», dice LML. Falta información al autor de la reseña. En el Parlamento de Cataluña, para no ir lejos, diputados de al menos dos grupos parlamentarios (ERC e IC-V), han propuesto recientemente un proyecto de ley en el que se defiende la instauración de una RB para toda la ciudadanía por encima del umbral de la pobreza. Este proyecto de ley aún debe ser debatido. El sindicato mayoritario en Cataluña, CCOO, defiende este proyecto de ley ( La Vanguardia, 7-3-2001). Es decir, que la RB ha traspasado «las fronteras, digamos, académicas», a diferencia de lo que afirma LML.

3. LML ve confusión donde hay un claro y confesado propósito. La RB tiene una vocación ecuménica. Puede ir acompañada de propuestas de derecha o de izquierda. Dicho de otro modo: con RB, la ciudadanía seguiría siendo de derechas o de izquierdas. Es una propuesta social que aspira a reclutar partidarios de ideas políticas diversas. Ahora bien, ni sustituye ni cancela la división izquierda/derecha. Es al mencionado propósito ecuménico como debe entenderse mi utilización de las cuatro teorías de la justicia en mi libro. Esto es básico, como capta perfectamente Andrés de Francisco en su corta reseña.

4. «El SUG es, desde luego, una solución colectivista, donde las haya, a los problemas de pobreza y desigualdad», escribe LML casi al final de su reseña. ¡Qué enredo! Desde luego que no. La renta básica aspira al arco iris. LML se embrolla: donde hay policromía, sólo vio rojo. Y embistió.

01/05/2001

 
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