ARTÍCULO

El agua del poder

Herder, Barcelona, 1996
Trad. de José M. López de Castro
 

Al viajero curioso por la arqueología, una de las cosas que más le sorprenden cuando visita los restos de una antigua ciudad romana, llámese Pompeya, Mérida, Volúbilis o Éfeso, es todo lo que tiene que ver con la utilización del agua corriente: desde los restos de acueductos, sin duda los más impresionantes, hasta los de alcantarillado, pasando por las termas, fuentes, letrinas colectivas, tuberías, etc. La sorpresa se convierte ya en estupor cuando se visita la capital del Imperio y se informa de que las impresionantes obras públicas que todavía hoy se ven por toda la ciudad no son sino reliquias semiderruidas de los doce imponentes acueductos que traían a Roma más de un millón de metros cúbicos de agua diarios; de las 1.500 fuentes y el millar largo de baños públicos termales censadas en la época imperial; de las tres redes de alcantarillado, la más antigua atribuida al período de dominio etrusco. La curiosidad se dispara: por qué, para qué, cómo... El libro que aquí reseñamos viene a saciarla cumplidamente. Malissard, profesor de las universidades de Orleans y Besançon, distribuye su obra en tres partes. En la primera estudia los distintos y variados usos del agua entre los romanos: uso privado, público, industrial, ornamental, lúdico, religioso incluso («el agua de los usuarios»). Se sirve para ello sobre todo de las noticias, abundantísimas, espigadas en los grandes escritores romanos, en especial historiadores y poetas satíricos. En la segunda parte estudia sistemáticamente los problemas y soluciones técnicas acerca del ciclo completo que supone el abastecimiento de agua a las ciudades: captación, conducción, distribución y evacuación («el agua de los ingenieros»). Junto a la abundantísima documentación arqueológica, especialmente referente a Italia y al sur de Francia, utiliza como principales fuentes literarias el libro VIII del Tratado de Arquitectura de Vitruvio, el ingeniero militar romano que trabajó a las órdenes de César y de Augusto, y la Historia natural de Plinio «el Viejo», desaparecido en la erupción del Vesubio que sepultó a Pompeya en el año 79 de nuestra era. Finalmente, en la tercera parte se centrará ya en la ciudad de Roma para estudiar la historia de sus acueductos y el entramado legal y administrativo que regía cada uno de los detalles de tan destacado fenómeno político, social y económico: construcción y mantenimiento, vigilancia del uso correcto y represión del fraude, la dotación de acueductos como forma de mecenazgo en las épocas republicana e imperial, etc. («el agua del poder»). La principal fuente en esta última parte es la obra De aquae ductu urbis Romae («el abastecimiento de agua de la ciudad de Roma») de Frontino, en realidad un informe técnico-administrativo que el autor presentó al emperador Nerva, a finales del siglo I d. C., en su calidad de máximo responsable de dicho servicio (curator aquarum, algo así como «ministro de las aguas»). El gran conocimiento que el autor demuestra de la arqueología de época romana y de las fuentes literarias, hacen de la obra un estudio casi exhaustivo del tema. Esta minuciosa documentación no está reñida con una gran amenidad, sobre todo en la primera parte: recreación de escenarios y actividades, como el ambiente que rodeaba a las fuentes públicas, el uso de las letrinas colectivas, el funcionamiento de un taller batanero o del «parque de bomberos», etc. La segunda parte es a la fuerza más técnica, pero no por ello menos fascinante. En la tercera, predomina el enfoque histórico y político. Sólo dos «peros» que poner en esta obra: la relativa escasa atención prestada a la Hispania romana y la ausencia de ilustraciones que ayuden a visualizar en especial los aspectos técnicos. A compensarlo, en parte, puede contribuir adecuadamente el excelente estudio que sobre Los acueductos romanos en España publicó el ingeniero e investigador Carlos Fernández Casado (Instituto «Eduardo Torroja», Madrid, 1972). En esta obra se estudia la descripción, historia y problemas arqueológicos e ingenieriles de las conducciones de agua romanas en España (16 en total, entre los que destacan, como es natural, las de Segovia, Barcelona, Tarragona y Mérida). Este estudio va completado con una muy buena selección de «referencias históricas y literarias» y, sobre todo, con un material gráfico (fotografías, alzados, grabados) abundante y eficacísimo, válido no sólo para los casos españoles sino también para las «conducciones de agua» de época romana en general.

01/01/1998

 
ENVÍA UN COMENTARIO
Nombre *
Correo electrónico *
Su comentario *
 
 
 
 

Normas de uso
Los comentarios en esta página pueden estar moderados. En este caso no aparecerán inmediatamente en la página al ser enviados. Evita las descalificaciones personales, los insultos y los comentarios que no tengan que ver con el tema que se trata. Los comentarios que incumplan estas normas básicas serán eliminados.

 
Deseo mostrar mi email públicamente
 
He leído y acepto la cláusula de privacidad.
 
 
 
Por favor, para evitar el spam necesitamos que resuelvas la siguiente operación matemática:
2 + 2  =  
ENVIAR
 
 
OTROS ENSAYOS DE JOSÉ ANTONIO MONGE MARIGORTA
RESEÑAS

 

BÚSQUEDA AVANZADA

Te animamos a bucear en el archivo de Revista de Libros. Puedes realizar tus búsquedas utilizando los siguientes criterios.

Todas las palabras
Cualquiera
Coincidencia
ENVIAR


Apúntate al boletín de Revista de Libros
ENSAYOS ANTERIORES
RESEÑAS
Iberdrola
 
  Apúntate a RdL
BLOGS
 
  Archivo RdL
 
  Patrocinadores RdL