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ARTÍCULO

Dostoievsky contextualizado

Editorial Complutense, Madrid
688 págs. 21
 

Dostoievsky sigue suscitando un debate vivo, sobre todo en ese Occidente que él contempló con un progresivo recelo. El análisis de fenómenos actuales como el terrorismo y las diversas formas de enfrentamiento e insumisión a la ley y al poder político, o las intuiciones dostoievskianas sobre las consecuencias en el plano social y antropológico de la modernidad europea, siguen estando plenamente vigentes y acaso no han sido superadas por nadie. Sobre la base de esta misma convicción que tantos mantenemos surge el Dostoievsky de Jorge Serrano Martínez. Se trata de un volumen extenso en el que se analiza la obra del novelista ruso siguiendo el hilo de una cronología marcada por una serie de hitos biográficos y, sobre todo, por un contexto cultural, social y político a cuya explicación pormenorizada se dedica la parte más lograda del trabajo. Lo biográfico sirve de hilo, se apuntan los datos esenciales y no siempre bien conocidos de la vida del escritor pero no se estudian de manera prolija, si exceptuamos aquellos que tienen que ver con aspectos más generales de la situación política (por ejemplo la condena a muerte, su conmutación en diciembre de 1849 y su estancia en el penal de Omsk) o con algunos aspectos que inciden de manera directa en la obra literaria. Con la ayuda inestimable del magnífico trabajo de Franco Venturi, El populismo ruso, Serrano Martínez se detiene con maestría en el contexto histórico, en el análisis de las condiciones económicas y sociales en las que se desarrolla la vida de Rusia bajo los últimos zares, del sistema de servidumbre, de los movimientos políticos a los que su supresión en 1861 dio lugar, de las complejas relaciones del país con las distintas naciones europeas y, finalmente, de las grandes corrientes ideológicas que atraviesan ese período y que serán la semilla de los acontecimientos de la revolución de octubre de 1917. No creo que el propósito fuera resaltar lo contextual hasta el extremo de que un lector pueda afirmar que se trata del aspecto más destacado del libro. Al contrario, pienso que el fin inicial del autor era ofrecer un análisis de conjunto de la obra de Dostoievsky, y ciertamente así lo hace. Es precisamente la voluntad de no perder de vista la obra literaria lo que garantiza que el estudio contextual tenga un sentido en relación con la literatura y se convierta en una perspectiva que contribuye al esclarecimiento de una obra tan sumamente compleja y polifónica. No obstante, al no haberse percatado del todo del hallazgo que contiene su trabajo, la estructura general de la obra sufre una descompensación. No me refiero tanto al hecho de que algunos de los análisis de las obras resulten demasiado pegados a la línea argumental y se muestren ajenos a las técnicas específicas de las grandes aportaciones críticas del siglo XX empezando por el formalismo ruso (el recurso a Bajtin se limita a los aspectos más generales de su pensamiento). Dentro del estudio de los contextos, lo que constituye el núcleo de los cinco primeros capítulos, a mi juicio el auténtico valor añadido del libro, los diversos aspectos no están suficientemente ponderados. El estudio del compromiso político de Dostoievsky a partir de los episodios del año 1848 resulta excelente. Serrano Martínez conoce y explica muy bien la situación política y el trasfondo económico de ésta. Otro tanto puede decirse del tratamiento de los diversos aspectos históricamente relevantes: la revolución decembrista, la conformación y naturaleza de la intelligentsia rusa, la estructura económica, las consecuencias de la guerra de Crimea, la sucesión zarista o el decreto de abolición de la servidumbre. Pero, entre tanto, en un plano de pretendida igualdad, se abordan asuntos en los que no se percibe ese mismo grado de asimilación. En el tratamiento de la tradición ortodoxa se echa de menos un estudio de los aspectos específicamente teológicos (un acercamiento a la noción de lo sacro y su derivación en la naturaleza icónica del arte ruso). Desde el punto de vista filosófico, se pasa por el nihilismo demasiado rápido y a pesar de que se atribuye al romanticismo un papel decisivo en la formación del novelista no hay un estudio suficiente de lo que significó ese gran movimiento o conjunto de movimientos desde mediados del siglo XVIII . En cuanto a la historia de la literatura, no se acierta a resaltar la importancia de la tradición de la novela moderna y el tratamiento de la influencia de la picaresca española en la literatura rusa a través de la literatura inglesa y francesa (la alemana no se menciona) es demasiado ligero. No se abordan tampoco los orígenes épicos de la literatura en ruso. Serrano Martínez maneja una bibliografía secundaria abundante. Sus apoyos principales son Joseph Frank para lo biográfico, el citado Venturi para el estudio del contexto, el ensayo de la Nóvikova (publicado en Rusia y Occidente, Tecnos, 1997) para el enfrentamiento eslavismo-occidentalismo y la extraordinaria monografía de Konstantin Mochulsky (Dostoevsky. His Life andWork, Princeton University Press, 1973) para la interpretación acertada de tantos aspectos conceptuales suscitados por la figura del novelista ruso. De ninguna manera se limita a estos cuatro autores, a los que en muchos aspectos complementa e incluso supera con numerosas aportaciones propias y ajenas. Pero no aparece directamente la crítica rusa. El ensayo de Bela Martinova sobre el hombre del subsuelo (en Cátedra, 2003) le hubiera abierto la perspectiva antropológica en el análisis de esa obra. La monografía de Viatcheslav Ivanov (Dostoievsky. Tragedia. Mito y religión, reeditada en París por Éditions des Syrtes, 2000) desarrolla la intuición de que el arte de Dostoievsky es al mismo tiempo polifónico, contrapuntístico y trágico. En el plano filosófico no me parecen prescindibles los libros de Berdiaev (Elespíritu de Dostoievsky), Chestov (Las revelaciones de la muerte), Evdokimov (Dostoievsky y el problema del mal) y, last but not least, el ensayo de Henri de Lubac titulado «Dostoievky profeta» e incluido en El drama del humanismo ateo (Encuentro, 1990).

01/01/2004

 
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