ARTÍCULO

Conocer a Wagner

Alianza, Madrid, 1996
Traducción de Belén Blas Álvarez
814 págs.
 

Hasta hace no muchos años, en las grandes librerías de Alemania, Francia, Inglaterra y los Estados Unidos las secciones más nutridas sobre personajes históricos eran las dedicadas a Jesucristo, Napoleón Bonaparte, Marx y Richard Wagner. Esta afirmación sorprenderá, en cuanto a Wagner, a esa gran mayoría intelectual que, en España, tiene del ideador de la «obra de arte total» la misma visión tópica que ha sido extendida entre las masas a través de los medios –carácter odioso, música violenta y nacionalista, pensamiento nutriente de la ideología nazi, comprensible prohibición de tocarlo y radiarlo en el Estado de Israel– o guarda cierta memoria, a lo sumo, de su influencia en la vida cultural catalana entre 1880 y 1920. Sin embargo, a la muerte de Wagner (1883) ya habían sido catalogadas unas 10.000 publicaciones sobre él, cifra que no ha dejado de multiplicarse con los contenidos más variados y enormes vaivenes valorativos. La fuente permanente de este interés sostenido, pese a las simplificaciones antes levemente apuntadas, se halla muy bien explicada en este párrafo de un catalán de nuestros días, el compositor Josep Soler: «La obra de Wagner puede decirnos, ahora y en el futuro, avisos comprensibles –porque son arquetípicos y pertenecen al fondo básico de cualquier colectividad– y signos portadores de sentido y que éstos, organizados por el artesano y el "organista", son arte y que éste, como tal, es una admirable expresión de la angustia y el desamparo que hoy más que nunca, todo hombre siente por su condición de súbdito de cualquier régimen político –del signo que sea-y por su esencial desamparo como animal viviente»Espacio y símbolo en la obra de Wagner, recogido en Escritos sobre musica y Dos poemas. Boileau, Barcelona, 1994..

La complejidad del «caso Wagner» y los ríos de tinta vertidos justificaban ya de suyo la publicación de un Lexikon orientativo. Su autor, Hans Joachim Bauer (1942), se formó como musicólogo con Carl Dahlhaus, quien le dirigió la tesis Criterios detécnica compositiva en «Parsifal». Bauer es coeditor de la monumental edición crítica de las Cartas completas de WagnerLas conservadas suman más de 6.000. Cosima Wagner, nacida Liszt, destruyó la mayor parte de su correspondencia con Wagner a la muerte de éste, pues desde 1864 a 1870 su relación fue extraconyugal.y en la actualidad desarrolla actividades docentes en el Instituto de Investigación de Teatro Musical de la Universidad de Bayreuth. El Lexikon lo publicó, en 1988, en la Lübbe Verlag, en un tomo. El trabajo contiene una breve pero concentrada y veraz biografía y alrededor de 1.000 entradas, que abarcan la obra musical y literaria, las ideas, la actividad y el mundo de relaciones de Wagner. Bauer incluye también voces sobre la investigación –biografías, ensayos– y la interpretación de la obra –tendencias escénicas, evolución del Festival de Bayreuth, discografía– del llamado poeta-músicoWagner se consideraba a sí mismo poeta, un poeta que disponía de todos los recursos del «drama perfecto», incluido el de la música. Jamás debe perderse de vista esta condición., pero como esta producción, ya se ha advertido, es copiosísima e incesante, el autor se impuso ciertos límites temporales; así, no hay voces dedicadas a personas vivas, por lo que se echa a faltar la ficha justamente de Dahlhaus (que murió en 1989, con el libro ya editado en Alemania) o la de Joachim KaiserKaiser ha sido redactor-jefe del SüddeutscheZeitung y el más importante crítico wagneriano alemán de los últimos tiempos.. Sin embargo, la relación nominal de directores que han actuado en Bayreuth hasta 1987 y la de cantantes en la nutrida selección discográfica amplía considerablemente el espectro onomástico. Poseen interés propio los solventes artículos sobre las óperas y dramas musicales, pues, además de seguir una metodología clara y precisa desde la génesis hasta la difusión, no se vierten en ellos (pre)juicios a la moda ni se pretende enmendarle la plana al protagonista. También sorprenderán a los no expertos las fichas dedicadas a las Bibliotecas de Wagner, la llamada de Dresde, perdida o «desaparecida» en los avatares de 1849 y recuperada «oficialmente» en 1975, y la llamada de WahnfriedDice Bauer sobre la espléndida Bibliotecade Wahnfried: «...compuesta por unos 2.500 volúmenes [...] pone de manifiesto el amplio horizonte intelectual de W., pues abarca desde los más importantes clásicos griegos y romanos hasta literatura hindú, árabe, española, inglesa, francesa y alemana. Las obras relativas a leyendas históricas ocupan un gran espacio [...] W. Valoraba especialmente las delicadas encuadernaciones en piel, que no adornaban simples objetos bibliófilos, sino libros muy leídos». En esta biblioteca ocupa puesto de honor Calderón de la Barca, a quien Wagner consideraba tan grande o más que Shakespeare y único para captar la esencia española..

La edición de Alianza en «El Libro de Bolsillo», como Guía de Wagner I y II (núms. 1807 y 1808), es un acierto indiscutible. Complementa a la importante biografía firmada por el prematuramente desaparecido Martin Gregor DellinRichard Wagner. Su vida. Su obra. Su tiempo. Alianza Música 9 y 10, Madrid, 1983., a la autobiografía Mi vidaRichard Wagner. Mi vida. Turner, Madrid, 1989.A quienes, peinando ya canas, han vivido aquí del tópico o lo repiten, hay que darlos por perdidos. No hace mucho pudo leerse que «Wagner era un semi-culto, eso sí, a la alemana».y a otros trabajos de recuperación en castellano en los últimos veinte años. Hay, sin embargo, un error de edición cuyas causas pueden comprenderse, pero no justificarse en una editorial tan avezada: ha sido omitido el índice onomástico que figura en el Lexikon original, lo que hace difícil la consulta de la Guía a quien no conozca a Wagner y su peripecia de la A a la Z. Es evidente que un pequeño apéndice de voces sobre el wagnerismo español –Asociación Wagneriana de Barcelona, Rogelio de Egusquiza, Joaquín Pena, Francisco Viñas, etc.– no estaba al alcance de la traductora, quien sin duda domina el alemán y ha hecho un trabajo de traducción serio, pero no posee conocimientos wagnerianos depurados; por el contrario, el índice onomástico sí era realizable con el adecuado programa informático... o gastando algún dinero y tiempo en su confección. En cambio, han sido reproducidas todas las ilustraciones incluidas en el Lexikon, lo que ayuda a «humanizar» la Guía. Aun con la reserva indicada, como la idea del Lexikon de Wagner carecía de precedentes –sí hay relaciones cronológicas «día a día»– y en España tal Guía no tiene competidores, el «tirón» de «El Libro de Bolsillo» de Alianza debe ayudar a conocer al verdadero Wagner sobre todo por parte de la gente joven, en general cada vez más ayuna de información en cuestiones de culturaA quienes, peinando ya canas, han vivivo aquí del tópico o lo repiten, hay que darlos por perdidos. No hace mucho pudo leerse que "Wagner era un semi-culto, eso sí, a la alemana"..

01/05/1997

 
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