ARTÍCULO

El poeta como pensador subversivo y viceversa

Pre-Textos, Valencia, 208 págs.
Ed. al cuidado de José Ángel Valente; trad. de Carlos Henderson
Huerga y Fierro Editores, Madrid, 184 págs.
Prólogo de José Ángel Valente; trad. de Daniel Sarasola Anzola
 

Bernard Noël (Aveyron, 1930) empieza a ser conocido en España gracias a la aparición, casi simultánea, del libro de poemas La sombra del doble y de los artículos reunidos en La castración mental. Hasta ahora tan sólo se habían publicado textos sueltos en revistas, uno de sus primeros libros de poemas, La cara de silencio (Infolios, 1991), que data de 1967, y recientemente el relato El síndrome de Gramsci (Ediciones Canarias, 1998). Poco más hay de un escritor tan amplio como variado, poeta, novelista, ensayista y crítico de arte, que pasa por ser un atípico intelectual crítico, sin piedad con el poder establecido y nada tranquilizador para las mentes bienpensantes. Incómodo para los convencionalismos, agitador del bien burgués instalado en la aparente democracia de los países desarrollados, y perturbador de la poesía considerada como un texto quieto y sentimental, Bernard Noël es hoy en día uno de los escritores franceses más interesantes. En su doble faceta de ensayista y de poeta remueve del asiento a los lectores, obligándolos a hacer un ejercicio de comprensión exigente sin paliativos, para que surja la discrepancia o la conmoción, pero en todo caso la pluralidad, sin jamás un asomo de complacencia o de pensamiento único.

El sentido crítico ha venido caracterizando sus más significativos libros, a los que, por eso, siempre ha acompañado la polémica. Un sentido conflictivo ya marcado en su novela Le Chateau de Cène (1969), escrita inicialmente con el pseudónimo de Urbain d'Orac, donde expresaba la violencia política y la violencia erótica en el escenario de la guerra de Argelia. Dos aspectos –la acción política y la acción sexual– que van a presidir su obra, al fusionarse en una dimensión dramática, poética. Y muestra de ello son su Dictionnaire de la Commune (1978), URSS,aller-retour (1980) u Onze romansd'oeil (1988). Un Noël que es incluso polémico en su premonitorio primer libro de prosas poéticas titulado Extraits du corps (1958), donde ya aparece su constante literaria, resumible en la aproximación fragmentaria a un discurso poético que tiene por tema al cuerpo como signo inequívoco de la existencia entre el yo y el tú y sus problemas derivados. Una constante renacida en la luminosa poesía de La sombra del doble, escrito treinta y cinco años después: «escribe sin embargo en todo cuerpo / la historia humana de la carne // así la carne está cercada / por un saber que ella no sabe // y el tú devora al yo / luego lo cubre con su sombra».

Tanto este libro como La castración mental llegan al lector español de la mano de José Ángel Valente. Es una referencia que, en parte, lo sitúa en un marco adecuado para quien no conozca su obra. No en balde, las tres partes en que se divide La sombra del doble se abren con sendas citas de Valente, quien además se encarga de preparar la edición del libro y es poeta con el que Noël guarda similitudes más o menos explícitas. Por ejemplo, es muy propia del poeta gallego la búsqueda de un absoluto desde las raíces espirituales del cuerpo metamorfoseado en lenguaje críptico, mediante cierta mística del silencio. Eso predomina en la poesía de Noël, o al menos en este libro.

En realidad su poesía se forma de un fluido verbal entrecortado, de un tono reflexivo, en el que hay una permanente iluminación del yo que se refleja en el tú («el tú de ti / el contrarrostro»), concebido como amor, como muerte, como inicio, como acabamiento, como anulación («el sacrificio del yo / al tú») y como erotismo. Son poemas tratados como «secuencias» o «aproximaciones» que buscan definir la voluntad, la objetividad, la razón, la muerte, el amor, la apariencia, el misterio, el tiempo, etcétera, por medio de una combinación de juegos de dos versos o de cuatro que son, a la vez, oscuros y esenciales, como una dialéctica pretendida. La misma dialéctica que circula por el libro entre lo duro y lo delicuescente (vidrio, piedra, cuerpo, tiempo versus carne, boca, luz, lengua, ojos). La misma dialéctica que hay entre pensamiento y acción, cuerpo y texto, entre lo físico-erótico y lo metafísico: «la lengua palpa / leve un hilo de aire // pone dentro / una palabra y otra / sueña / con un poco de piel».

Es difícil decir qué poesía es esta. Salvo que en su profunda reflexión se presenta como cortes en otro discurso, huecos, transparencias, vacíos nominados: «en la nada / de su pureza / la carne desparece». En esto se puede ver la absoluta modernidad de la poesía de Noël: en que «deconstruye», en el sentido derridiano del término, el discurso poético convencional: «ni sujeto / ni objeto / un puro cuerpo». Por otra parte, los artículos de La castración mental dan la medida combativa y política del Noël enfrentado al poder por principio. En este sentido asume perfectamente el papel de intelectual crítico, irónico, agudo, que actúa a la contra sin que le importe la carga de subversión que encierran las llamadas de alerta de sus textos. Son de diversa procedencia, pero están reunidos de manera que, en su conjunto, demuestran una coherencia de ensayo bien trabado para maniobrar contra la manipulación del poder y contra la mente anestesiada. Noël habla de filosofía, de arte (es un destacado estudioso de Gericault, David o Matisse), de los imponderables «índices de audiencia» que devastan los medios de comunicación, del lenguaje, de la política y la justicia, del individuo, de los derechos de los escritores censurados en los países sin democracia y de la autocensura en las democracias. En fin, La castración mental supone una revuelta en los clichés de la cultura de nuestros días y una gran afirmación, sin concesiones, de la libertad de expresión.

Cabría resaltar, de todos los artículos, el denominado «Condición del sentido», tal vez el más aforístico y a su vez el de un contenido de mayor trascendencia. En él acuña el término de «sensura» o privación del sentido, celebrado por Valente en su prólogo, y que, en cierto modo, viene a ser la piedra angular de su proclama contra la pasividad de la sociedad actual. «La privación del sentido –dice Noël– es moneda corriente. Se ejerce sin que uno caiga en la cuenta de los efectos que acarrea. Por otra parte, se caracteriza por ser imperceptible, a diferencia de todas las demás presiones inventadas hasta este momento por el poder. La privación de sentido –o sensura-es el arma por antonomasia de la democracia: permite engañar la consciencia y vaciar cabezas sin turbar la pasividad de las víctimas.»

Quizás en estas líneas esté contenida la fuerza demoledora de este escritor por descubrir, espléndido poeta y feroz crítico de las automutilaciones en que naufraga la burguesía moderna.

01/11/1999

 
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